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Opinión | Columna REALPOLITIK

La caída del consumo y su impacto en el sector frutihortícola

REALPOLITIK | 21 de mayo de 2017
Por: Mercedes La Gioiosa

La ciudad de La Plata concentra la mayor parte de la producción frutihortícola del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), sector gravemente perjudicado por la caída del consumo y la apertura indiscriminada de las importaciones. Aquí describo las principales causas del deterioro y la necesidad de políticas públicas orientadas a frenar la profundización de la crisis y recuperar esta actividad productiva no sólo para La Plata sino también para todo el territorio bonaerense.

La política que ejecutó en este año y medio el gobierno de Cambiemos que dirige Mauricio Macri ha tenido un profundo impacto negativo en los niveles de actividad. La devaluación, el levantamiento de todas las restricciones al dólar (favoreciendo la fuga descontrolada de capitales), la eliminación de las retenciones a las exportaciones y el aumento de las tarifas de servicios públicos han tenido como consecuencia una fuerte disparada de la inflación, caída de los salarios, aumento del desempleo, recesión y desplome del consumo.

Muy lejos de los pronósticos del gobierno nacional y los gurúes del establishment que lo apoyan, no se observan hasta el momento indicadores que nos permitan observar un cambio de tendencia en los niveles de actividad en general. Menos aún podemos ser optimistas en cuanto a una recuperación del consumo.

El sector frutihortícola no quedó al margen de este escenario plagado de indicadores negativos y también resultó seriamente afectado, con las particularidades específicas que presentan sus diferentes actores según las distintas zonas productivas del país donde desarrollan su actividad.

Esto se da aún cuando  en los últimos veinte años estos productores dieron un notable salto productivo  y tecnológico. Así lograron incrementos sustanciales en los rendimientos de los cultivos hortícolas, gracias a la aplicación de innovaciones tales como la incorporación de variedades de cultivo mejoradas, la introducción de híbridos, la utilización de más y mejores fertilizantes, el mejoramiento en sus sistemas de riego y la difusión del cultivo en invernaderos, con el montaje de las estructuras que esta técnica implica.

Este sector se destaca además por su alto grado de intensidad en cuanto a la utilización de los factores de producción: trabajo, tierra, capital y tecnología. Si la comparamos con el sector agropecuario tradicional en su totalidad (siembra de granos como la soja), demanda treinta veces más mano de obra, veinte veces más de uso de insumos y quince veces más inversión en maquinaria y equipos, por unidad de superficie.

Por estas características es que en las economías regionales esta actividad cobra una notable importancia. Sucede que genera una elevada cantidad de puestos de trabajo relacionados con la producción, el transporte, la distribución, el almacenamiento, la comercialización e industrialización por todo lo que produce.

Los alrededores de la ciudad de La Plata concentran la mayor parte de la producción hortiflorícola bajo cubierta de los que se conoce como el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires). Asimismo existe un sector predominantemente urbano dedicado a la producción de autoconsumo y venta de excedentes compuesto por numerosas huertas y granjas familiares.

A pesar de su importancia evidente, todas las problemáticas que afectan el desarrollo de este sector (dificultades de acceso a la tierra, inexistencia de programas para facilitar el acceso al crédito, problemas de comercialización, abordaje de las asimetrías de información, poder al interior de la cadena de distribución, etcétera) se encuentran completamente ausentes de la agenda de trabajo de la administración Cambiemos, en sus distintos niveles de gobierno (nacional, provincial y/o municipal).

Un aspecto fundamental, que podría ser abordado a nivel local si existiera voluntad política para ello, tiene que ver con la logística para la distribución y comercialización de estas producciones. El transporte de hortalizas se realiza en condiciones viales desfavorables por el mal estado de las rutas y caminos. Es imprescindible incrementar la inversión para la mejora y el mantenimiento vial. Otra área en la que resulta indispensable actuar tiene que ver con la forma de comercialización de la producción, fomentando el desarrollo de canales alternativos que faciliten el contacto directo entre productores y consumidores.

Finalmente, para implementar cualquier tipo de medida que conduzca a una mejora en los ingresos de los productores y aseguren el abastecimiento continuo y a precios razonables para los consumidores, se requiere del trabajo y la interacción permanente entre todos los actores de la cadena, con un rol activo del estado tanto a nivel provincial como municipal. Seguimos esperando al menos algo de iniciativa política. De nuestra parte, cumplimos cuanto menos en trazar este diagnóstico de emergencia y sugerir este menú de soluciones posibles para evitar lo que creemos va camino a ser un empeoramiento acelerado de la situación.

(*) Mercedes La Gioiosa es economista especializada en Desarrollo Productivo. Fue  directora nacional de Coordinación de Políticas Productivas en el ministerio de Economía de la Nación entre 2008 a 2013. De 2013 a 2014 se desempeñó como jefa de gabinete del ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Arlía, y de 2014 a 2015 asumió el cargo de subsecretaria de Coordinación de Políticas Ambientales en la secretaría de Medio Ambiente de la Nación. Actualmente integra la Mesa Económica del Peronismo Bonaerense.


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