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General Pueyrredón: Las vicisitudes de la perla del Atlántico

REALPOLITIK | 15 de octubre de 2017
Por: Sabino Mostaccio

El actual Partido de General Pueyrredón, está asociado de forma inconfundible a su ciudad cabecera, Mar del Plata. Su historia data de tiempos muy antiguos. Poblado por indígenas pampas y tehuelches, sus costas y sus sierras fueron exploradas por Juan de Garay, en 1581, quien cartografió la zona y la denominó “Costa Galana”. En 1741 los padres Faulkner, Strobel  y Cardiel establecieron una reducción para indígenas en la Laguna de las Cabrillas (actual Laguna de los Padres). Pero en 1751, la llamada Reducción del Pilar fue abandonada ante la hostilidad de los indígenas y la falta de apoyo de las autoridades coloniales.

La comarca pasaría un siglo en el olvido hasta que a partir de 1820 se fueron colonizando las tierras al sur del Salado, y se expandía la frontera de la provincia de BuenosAires. El gobernador Martín Rodríguez llevó adelante una gran campaña contra las tribus de la zona en 1823, y desde 1826, siendo presidente del país Bernardino Rivadavia, comienzan los primeros loteos y concesiones de estancias. Numerosos gauchos y peones se dirigen a las mimas en busca de trabajo, y se va creando un circuito ganadero importante, junto a una floreciente industria a del cuero. La apertura del Puerto de Ajo en 1830 se tradujo en un gran florecimiento.

En 1856, en medio del conflicto entre la provincia de Buenos Aires y el gobierno de la Confederación Argentina que presidía Justo José de Urquiza, el barón de Maua, aristócrata y banquero portugués que operaba en Brasil, encargó a José Coelho de Meyrelles que estableciera un saladero donde antaño se había erigido la misión jesuítica de Laguna de los Padres, como ya se conocía la región. El saladero se instaló más al oeste, en Punta Iglesias, aprovechando la cercanía al mar. Desde 1857, la prosperidad del saladero atrajo nuevos colonos y peones, y se fue formando un incipiente poblado, que empezaba a ser conocido como Puerto de los Padres. En 1873, a consecuencia de la crisis económica que vivía el país, Meyrelles se desprendió del saladero, que fue adquirido por el hacendado Patricio Peralta Ramos.

El nuevo dueño gestiona ante las autoridades nacionales y provinciales la fundación definitiva de un pueblo, sobre las tierras de la aldea Puerto de los Padres. Concedida tal autorización, se procede a lotear las tierras entre los vecinos y el 1 de febrero de 1874, nace formalmente Mar del Plata, tal nombre elegido por el fundador y su esposa para la flamante población. Fue declarada cabecera del partido de Balcarce, siendo gobernada por su fundador. En 1877, Don Pedro Luro se puso al frente del saladero e impulso él desarrollo del nuevo pueblo con diversas obras, entre ellas un muelle. Fue uno de los pioneros en vislumbrar el futuro potencial de Mar del Plata.

En 1879, era tal el impulso de la nueva población que el gobernador Carlos Tejedor (1878-1880), le concede la autonomía y se crea el partido de General Pueyrredón. En 1886 arriba el ferrocarril y en 1888 comienza a tomar impulso la industria turística, con la creación del Bristol Hotel, el primero de renombre en la costa atlántica argentina. El 19 de julio de 1907 se declaró ciudad a Mar del Plata, que se convirtió en el destino predilecto de la alta sociedad argentina, para sus veraneos en el país.

Las primeras dos décadas del siglo asistieron a la urbanización de Mar del Palta y la construcción de una amplia infraestructura turística, rematada en 1924 con la edificación del puerto pesquero. Mar del Plata empezó a transformarse, y desde 1920 se promovió también el turismo obrero y de clase media, de la mano de su primer intendente socialista (el primero electo del país), Teodoro Bronzini.

En los años 30, Mar del Palta se amplió con la construcción de nuevos muelles y se estableció en la ciudad una importante base naval. La construcción de las tutas 2 y 11, impulso aún más su rostro turístico. En 1945, se rindieron en la base naval algunos submarinos alemanes, tras al derrota de su país en la Segunda Guerra Mundial. Mar del Plata se volvió una ciudad eminentemente turística y durante la etapa peronista (1946-1955), conoció un gran auge el turismo obrero y sindical, con la construcción de nuevos hoteles y campings.

En 1957 se estableció la diócesis de Mar del Palta por bula del papa Pio XII y empezó a partir de esa época, una fiebre de construcción inmobiliaria que cambio el rostro de la ciudad cabecera. Se erigió también en Batan, en las afueras de Mar del Palta, una penitenciaria que aun funciona en la actualidad. En la década de 1970, cambió con la ampliación de su aeropuerto, la construcción de nuevos barrios de viviendas, el ensanche de sus calles y avenidas emblemáticas, la parquizacion de nuevos espacios en la periferia y la construcción  del Estadio Mundialista, ya que la ciudad fue seleccionada como una de las sedes del mundial de futbol que se jugó en el país en 1978.

Como toda la Argentina, supo conocer épocas muy duras y otras de esplendor y tranquilidad, y su pueblo siempre supo salir adelante pese a las dificultades. Ocupan Mar del Plata y su comarca un lugar en el corazón de los argentinos. Cuenta con grandes atractivos turísticos, una importante infraestructura y un pueblo hospitalario y orgulloso de su rica historia, pero con ganas de mirar hacia un futuro mejor. Supo ser una amalgama de distintas clases y orígenes, en perfecta armonía con el mar como testigo, una metáfora de lo que la argentina debería ser y debió ser siempre. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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