29 de noviembre de 2025 | Internacionales

Entrevista REALPOLITIK.FM

"La cuestión de Jerusalén solo puede resolverse con un acuerdo de paz entre Israel y el pueblo palestino"

El doctor en ciencias sociales, Gabriel Merino, analizó las implicancias geopolíticas del posible traslado de la embajada argentina a Jerusalén. Cuestionó el alineamiento de Javier Milei con Estados Unidos e Israel, advirtió sobre el debilitamiento en el escenario internacional y explicó cómo estas decisiones impactan intereses estratégicos.

Facundo Quiroga

"Lo que la comunidad internacional entiende es que la cuestión de Jerusalén solo puede resolverse con un gran acuerdo de paz entre Israel y el pueblo palestino, del que surja la posibilidad de dos estados y una definición consensuada sobre la capital. Por eso prácticamente ningún país coloca su embajada allí", introdujo Gabriel Merino, quien recordó que incluso dentro de Occidente "ni Canadá, ni Reino Unido, ni Australia ni Nueva Zelanda acompañaron la iniciativa de Estados Unidos" durante el gobierno de Donald Trump.

En este punto, el académico explicó que el traslado de la embajada fue impulsado por "los sectores neoconservadores y un sionismo más agresivo" con la idea de consolidar "un gran Israel". Agregó que las políticas recientes del gobierno de Benjamín Netanyahu, "desde el genocidio en Gaza hasta el avance sobre Cisjordania", profundizan este proyecto. "Hay más de 700 mil colonos ocupando ilegalmente ese territorio, en incumplimiento sistemático de resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas. Y ahora el Parlamento israelí votó incluso la idea de tomar control directo de Cisjordania", señaló.

En este contexto, consideró que una eventual decisión argentina de trasladar su embajada "no solo legitima el accionar del gobierno de Netanyahu y el genocidio en Gaza, sino que expresa un alineamiento total con intereses ajenos a los del estado argentino". Para Merino, esta postura implica "una política paracolonial con grandes costos, que distancia a la Argentina del mundo árabe y el Sur Global", mientras Israel atraviesa "grandes derrotas diplomáticas" y enfrenta un creciente rechazo global.

Consultado sobre el respaldo interno que recibe Netanyahu en Israel, Merino sostuvo que, si bien el primer ministro "está muy complicado legalmente y deslegitimado como figura", existe "un consenso social importante" detrás de la política expansionista. "Netanyahu se alimenta del conflicto para sostenerse políticamente", aseguró.

Sobre las motivaciones que llevan al gobierno argentino a profundizar este alineamiento, el entrevistado fue categórico: "No veo un cálculo en función de intereses nacionales, sino una cuestión ideológica, incluso atravesada por una conversión religiosa que expresa el propio Milei". Señaló además que detrás de estas decisiones "hay sectores de poder con intereses en Israel, Estados Unidos y Argentina" que empujan el acercamiento. "Se prometen inversiones y dólares, pero la realidad es que la inversión extranjera directa cayó y muchas multinacionales se fueron del país", advirtió.

El especialista también analizó los costos concretos de este rumbo: "El alineamiento con Estados Unidos se tradujo en un marco de acuerdo que es prácticamente un tratado desigual, similar a los que imponían los imperios coloniales. A cambio de beneficios mínimos y discrecionales, Argentina debería ceder en patentes, encarecer medicamentos y dañar la industria nacional". Incluso la propia fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, destacó, estimó que el país debería pagar "hasta 2.000 millones de dólares anuales" por propiedad intelectual.

Merino remarcó que esta política exterior afecta directamente al reclamo argentino por Malvinas: "Perdés alianzas fundamentales y dañás argumentos institucionales. El reclamo queda profundamente debilitado".

Finalmente, consultado sobre la posibilidad de que estos alineamientos conviertan a la Argentina en blanco de atentados, relativizó esa hipótesis: "No sabemos quién perpetró los atentados de la AMIA y la embajada. Y los grupos que podrían actuar afuera de sus territorios, como Al Qaeda o ISIS, no están vinculados a Hezbolá, a Hamas ni a las milicias de la región. El verdadero problema no es un posible atentado: el problema es que estamos renunciando a nuestros intereses nacionales para seguir los intereses de otros grupos de poder y estados". (www.REALPOLITIK.com.ar)