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31 de marzo de 2017 | Municipales

LANÚS | Panorama REALPOLITIK

La ruta del dinero del intendente Grindetti: Daniel Villoldo, un hombre clave

Con el correr de la investigación exclusiva que lleva adelante REALPOLITIK en el municipio de Lanús, decenas de historias, documentos e imágenes se acumulan, unas sobre otras, dando testimonio de los aberrantes casos de corrupción que asolan a la ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires, al amparo de su intendente Néstor Grindetti, hombre de estrechísima confianza del presidente Macri.

Con el correr de la investigación exclusiva que lleva adelante REALPOLITIK en el municipio de Lanús, decenas de historias, documentos e imágenes se acumulan, unas sobre otras, dando testimonio de los aberrantes casos de corrupción que asolan a la ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires, al amparo de su intendente Néstor Grindetti, hombre de estrechísima confianza del presidente Mauricio Macri.

Son varios los nombres que se repiten como figuritas gastadas de un viejo álbum, en casi todas las causas y escándalos: Néstor Grindetti, Daniel Villoldo, Diego Krávetz, Cristian Ritondo, Diego “Fanfi” Goncebate y Carlos Ganduglia, entre otros.

En este caso es en Daniel Villoldo, posiblemente uno de los más peligrosos de este nefasto grupo, en el que ponemos la lupa.

¿Quién es, entonces, Daniel Villoldo?

Villoldo es el subsecretario de Seguridad de Lanús, segundo de Diego Kravetz, quien prácticamente no conoce Lanús y que, según trascendidos, se encuentra negociando su salida a algún cargo de la provincia de Buenos Aires, de la mano de otro involucrado en los escándalos de Lanús, el ministro de Seguridad bonaerense Cristian Ritondo.

El subsecretario, de sesenta años, cobra un jugoso sueldo de 36 mil pesos en la municipalidad de Lanús, pero mantiene una vida que difícilmente alcance con ese dinero. Tiene tres propiedades en la provincia de Buenos Aires, entre ellas, una lujosa casa en la calle Ministro Brin de Lanús, se pasea habitualmente en alguno de sus cuatro autos y para ubicarlo es necesario rastrearlo entre alguno de sus cuatro teléfonos celulares de alta generación. Su mujer tampoco se ahorra ningún lujo. Mientras los docentes reclaman un sueldo digno para llegar a fin de mes, Cristina Germán, esposa de Villoldo y también docente, goza de un sueldo que supera los 44 mil pesos en la dirección general de Cultura y Educación.

Daniel Villoldo llegó a Lanús luego de un derrotero de casos de corrupción y denuncias. Fue dado de baja en la municipalidad de Esteban Echeverría y llevado a retiro obligatorio por el entonces ministro León Arslanián en el año 2005, luego de que “desaparecieran misteriosamente”, bajo su custodia, 180 kilos de cocaína en un operativo, y que haya llegado a oídos del ministro versiones de sus vínculos con numerosos prostíbulos de Lomas de Zamora. Actualmente se sospecha, además, que sería dueño de un reconocido prostíbulo en la intersección de las calles Cosquín y Azamor.

Ya en Lanús, y bajo el amparo de la inacción del ministro Cristian Ritondo, trabó relación con un oscuro empresario de la zona apodado “Nico”, reconocido pirata del asfalto y vinculado al boliche bailable KLA. El boliche había sido clausurado por no contar con los requisitos mínimos de seguridad. Villoldo, contando con el visto bueno de la cúpula de Seguridad, se encargó de levantar la clausura y dar vía libre al boliche. Poco tiempo después, en KLA asesinaron a balazos a un joven de Lomas de Zamora.

Lejos de amilanarse por lo ocurrido, Villoldo redobló la apuesta incorporando a su tropa al comisario inspector Marcelo González, ex jefe de la DDI de Lanús, que venía de ser removido en la comisaría décima de Lanús luego de que se le comprueben graves irregularidades con la policía adicional del cementerio de esa localidad. González, de la escuela de Villoldo, fue transferido a la comisaría cuarta de Remedios de Escalada, de donde también fue removido luego de comprobarse que, en vez de arrestarlos, les habría cobrado 8 mil pesos mensuales a los kioskos de droga de la zona para dejarlos funcionar.

Hoy, González y Villoldo se dedicarían a extorsionar bolicheros que compiten por un lugar en el mercado de la noche con su amigo “Nico”, de KLA. En esta línea, el dueño del boliche 2.0 denunció que “le plantaron” un menor para clausurarle el boliche, y luego le ofrecieron levantar la clausura a cambio de 20 mil pesos. Desafortunadamente para ellos, los dueños de 2.0 levantaron la clausura, algunos días más tarde, en el juzgado de Faltas.

La situación, mientras tanto, es alarmante. Y es aun peor porque nadie hace nada. Los Villoldo, los González, los Grindetti de este país se multiplican porque pareciera que, ante el delito, ante la corrupción, la extorsión o el narcotráfico, nada pasa. Nadie paga. Nadie va preso. ¿Cuál es el rol del ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, en este complejo entramado de corrupción? ¿Por qué no hace nada para detenerlo?

En Lanús hay vía libre siempre y cuando “haya para repartir”. Mientras los docentes se juegan todo por un salario digno, mientras los jubilados hacen colas de tres o cuatro horas bajo el sol, el frío o la lluvia, siempre hay un Villoldo o un Grindetti que, casi sin esfuerzo y en tiempo récord, aprovechan el “siga siga” y acumulan dinero negro. Total, siempre hay para repartir. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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