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A medida que la investigación exclusiva que lleva adelante REALPOLITIK allana su camino hacia la verdad que esconde la cúpula política de Lanús, nuevas denuncias aparecen, una tras otra, en una secuencia demencial.
A medida que la investigación exclusiva que lleva adelante REALPOLITIK allana su camino hacia la verdad que esconde la cúpula política de Lanús, nuevas denuncias aparecen, una tras otra, en una secuencia demencial.
Resulta inverosímil que un intendente bonaerense se las haya apañado para, en muy poco tiempo, tejer un entramado delictivo tan abarcador y complejo, un verdadero polirrubros que incluye desde narcotráfico hasta tráfico de influencias, y desde coimas hasta desarmaderos de autos, sin desestimar ningún otro ilícito en el medio.
En este caso, hacemos hincapié en el desarmadero de autos de Lanús, que funciona a plena luz del día en un galpón usurpado, bajo la aparente protección del intendente y su subsecretario de Seguridad, Daniel Villoldo.
Los piratas del asfalto no son novedad en la zona sur de la provincia. Como dato estadístico, podemos mencionar al trístemente famoso “Rey del Corte”, Elvio Fernández, quien fuera detenido en más de diez oportunidades en posesión de autopartes. En una de aquellas detenciones, llevada a cabo en junio del año 2010, se encontraron con que Fernández controlaba 19 desarmaderos, y se realizó un allanamiento donde se secuestraron más de 50 mil autopartes, entre ellas varias piezas de Ferrari.
Siete años pasaron, pero poco y nada se ha progresado en la materia. Prueba de ello son las repetidas denuncias que una vecina de Lanús ha radicado, sin obtener resultado alguno, en la zona este de la ciudad.
Stella Maris Piacquadío es la legítima dueña de una propiedad en Lanús Este, en la calle Prieto 961, con salida a la calle Alfonsín 571. La misma está compuesta por una modesta casa y un gran galpón, ambos heredados de su padre.
Es este galpón el que ha sido violentamente usurpado por piratas del asfalto, que llenan el sitio de autopartes y mercadería, resultados de su actividad ilícita. Este grupo respondería, nada más ni nada menos, que a “Fanfi” Goncebate, vinculado desde el comienzo de esta investigación al intendente de Lanús, Néstor Grindetti.
La dueña de la propiedad ha realizado numerosas denuncias, que han motivado varios allanamientos. En ninguno de ellos se ha logado detener a nadie. No sólo esto, sino que incluso durante un allanamiento llevado adelante hace poco tiempo, la oficial a cargo le confesó a Stella Maris Piacquadío que “no podía arrestar a nadie, porque le habían cortado las piernas al allanamiento por orden de un político”.
A lo largo de la investigación el nombre de Cristian Ritondo, ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, ha salido a la luz en numerosas ocasiones. Es que, justamente, son las fuerzas de Seguridad de Lanús las que han motivado la mayor cantidad de denuncias. Desde policías con sus propios kioskos de droga, a acuerdos con barra bravas y desaparición de casi 200 kilos de cocaína. Todo bajo la poco despejada mirada del secretario de Seguridad, Diego Kravetz, que casualmente intenta recalar en el ministerio con sede en La Plata.
Es este mismo ministro el que acaba de gastar más de 24 millones de pesos en un cátering y que fue denunciado en múltiples ocasiones a causa de sospechosas licitaciones, entre ellas una que benefició al presidente de Boca, Daniel Angelici.
La relación entre los piratas del asfalto y el ministro de Seguridad resulta evidente, especialmente cuando, por sólo citar un ejemplo dado por Piacquadío, “andan con la pulsera puesta dando vueltas por todos lados sin que nadie les diga nada”. La pulsera a la que se refiere la víctima, claro está, es la que la policía les pone a aquellos delincuentes que se encuentran en prisión domiciliaria. De salir del perímetro asignado, una alarma se activa y los agentes de policía debieran hacerse presentes de inmediato. Lamentablemente, y dada la vinculación comercial entre unos y otros, nadie llega al auxilio de los vecinos.
En este Lanús impera el crimen organizado, alimentado por el veneno de la corrupción y la degradación de la droga, que posibilita que personas como “Fanfi” Goncebate y Daniel Villoldo, pretendiendo ser parte de un entramado político que los trasciende grandemente, cometan ilícitos de todo tipo, amenazando de muerte -según se ha denunciado- a quien se atreva a cuestionarlos.
Es en este mismo escenario en el que el intendente Néstor Grindetti actúa su papel más polémico y penosamente repetitivo: el del político manchado por causas de corrupción que, consumido por el afán del poder y el dinero, hace y deja hacer a todo un complejo hato de delincuentes bajo el abatido amparo del ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo. (www.REALPOLITIK.com.ar)
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