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20 de marzo de 2018 | Nacionales

Panorama REALPOLITIK

Insólito: El ministerio de Trabajo le puso una multa por no pedirle factura al trapito

Todo pareciera indicar que a Jorge Triaca, ministro de Trabajo de la nación, se le fue la mano. El slogan “El estado presente”, por el que se desgarran vestiduras de uno y otro lado del liberalismo Pro, cruzó los límites de la malicia y la inoperancia hasta alcanzar el umbral de lo ridículo.

Todo pareciera indicar que a Jorge Triaca, ministro de Trabajo de la nación, se le fue la mano. El slogan “El estado presente”, por el que se desgarran vestiduras de uno y otro lado del liberalismo Pro, cruzó los límites de la malicia y la inoperancia hasta alcanzar el umbral de lo ridículo.

Todo comenzó en el barrio de Flores, en el que los comerciantes de la zona han presentado más de una decena de denuncias por el “apriete” de los trapitos. Jóvenes en situación de calle en la mayoría de los casos, se ganan un dinero extra ofreciendo limpiar vidrios en los semáforos y ofreciendo la limpieza de las vidrieras a los locales del lugar.

Aprendiendo los códigos de urbanidad a través de las secuelas de El Padrino, los jóvenes intiman a los comerciantes a dejarles limpiar la vidriera a cambio de mantenerla en una pieza. De este modo, nunca falta trabajo.

Hace tan solo una semana, uno de los líderes de la banda llevaba a cabo su usual recorrida cuando fue a dar con una histórica zapatería de la zona para comenzar su oficio. A los pocos minutos de comenzado el periplo, el local recibió una inspección del ministerio de Trabajo, empleo y seguridad social de la nación.

Alertado del trapito limpiando los vidrios, se le pidió al propietario del comercio los papeles del muchacho. El comerciante le explicó la situación, y entonces la inspectora le solicitó la factura por los servicios prestados por el trapito. Ante lo insólito de la situación, que dejó boquiabierto al trabajador, la inspectora se dirigió al joven que en aquel momento pasaba un secador por el cartel de “oferta”. Como respuesta, la representante del ministerio de Trabajo obtuvo un gesto obsceno que solo logró enfurecerla aun más.

Vengativa, la inspectora le labró al comerciante un acta de infracción por tener trabajo en negro en su local, cuando el mismo no tiene ni un empleado sino que es atendido por el propio dueño.

Durante esta semana la zapatería se perderá varias mañanas de trabajo dado que debe mantenerse cerrada mientras el comerciante lleva a cabo los interminables trámites de descargos en el ministerio de Trabajo. El estado está presente, made in Cambiemos. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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Jorge Triaca

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