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17 de junio de 2019 | Nacionales

Cambiemos cae en el interior

Con Massa a bordo y victorias en todo el país, la oposición se ilusiona con un triunfo en primera vuelta

Con sólo una derrota en las últimas 20 elecciones y Cambiemos promediando 23 puntos en cada una, el arco opositor se ilusiona con una victoria en primera vuelta en octubre. En la Casa Rosada contabilizan una mejora de imagen y apuntan al mismo objetivo.

HORACIO DELGUY

por:
Santiago Albizzatti

El apoyo masivo de los mercados nacionales e internacionales a la incorporación de Miguel Ángel Pichetto a la fórmula presidencial oficialista duró tan solo dos días. Dos ruedas consecutivas de alza en las acciones que simbolizó, tal vez, la esencia de la gestión Cambiemos. Dinero fresco para los inversores, los especuladores financieros y el establishment. Para el grueso del pueblo, el anuncio no cambió nada. Siguen sin llegar a fin de mes.

La energía bursátil, inclusive, se agotó en 48 horas. Para el viernes, los inversores comenzaron a tomar ganancias como si no creyeran realmente en el discurso del, hasta hace poco tiempo atrás, legislador peronista. En esos dos días, los accionistas del panel líder del Merval se hicieron con algo más de cien millones de pesos en una jugada magistral. Fue una muestra gratis más de la obsolescencia del “efecto derrame”, dado que ni un solo peso fue a parar a la masa trabajadora. Todo se perdió en el agujero negro que se forma uniendo todos los bolsillos de los inversores argentinos. Se comprobó, una vez más, que el muerto no respira.

Parecieran existir dos peleas electorales diametralmente distintas. Una que se desarrolla en la superestructura, en los medios de comunicación y en el Palacio Bosch de la embajada de los Estados Unidos, y otra que se fija en las calles, los puestos de trabajo y las elecciones que ya se fueron ejecutando a lo largo y ancho del país. Mientras Mauricio Macri entra en éxtasis ante la reacción de los mercados a su nuevo candidato a vice, su partido político perdió 19 de las últimas 20 elecciones celebradas en la Argentina desde que comenzó el año, cosechando un promedio general de 23 puntos porcentuales. En la mayoría, incluso, quedó tercero. En otras salió segundo, como en Formosa, pero con una diferencia del 50 por ciento.

Las encuestas, en línea general, le auguran al gobierno una derrota aplastante en las PASO y la posibilidad de una redención en las generales de octubre. Para agosto, el futuro inmediato propone una derrota categórica. La inclusión de Sergio Massa a la boleta del Frente Todos (ya sea como candidato a diputado nacional o peleando el puesto de candidato presidencial) pareciera martillar una y otra vez sobre el ajado yeso de la estatua Cambiemos. Las propuestas de Roberto Lavagna y José Luis Espert tampoco le hacen ningún favor, como tampoco lo hizo el apagón que afectó a todo el país en el día del Padre, precisamente al mediodía, dejando a todos los restoranes de Argentina sin un almuerzo que venían necesitando como agua en el desierto para recuperar algo del dinero perdido. El destino pareciera conspirar contra la fórmula Macri-Pichetto.

Con la promesa de polarización en octubre, tanto Macri como Alberto Fernández pusieron sobre la mesa la posibilidad de un triunfo en primera vuelta. El primero apoya su teoría en los supuestos 6 puntos que cosechó su imagen desde el ingreso de Pichetto y en la decisión de gobernadores como el cordobés Schiaretti, que prometió llevar boleta corta. El segundo suma los votos de Massa, resta a su contrincante los de Lavagna y Espert y, utilizando un sentido común que muchas veces resultó erróneo, contabiliza las derrotas de Cambiemos en todo el país y deduce que simplemente no es posible que gane en las generales. “En el universo político que ocupamos, si perdés en todas y cada una de las provincias, no podés ganar en las generales”, aseguró un joven asesor de Fernández en el interior del departamento que éste ocupa en Puerto Madero. Una reflexión demasiado lineal para una arena política imprevisible.

Con las alternativas electorales encogiéndose cada día más, la polarización se muestra como un destino ineludible en las presidenciales de octubre. Con Macri y Pichetto en un rincón del ring y Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa en el otro, pareciera no haber espacio para nadie más en el medio, tan sólo la sociedad y sus votos. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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19 Jun | 11:44
Juan Córdoba | Mail
A nivel nacional es muy factible que ganen, si no es en primera será en segunda...el problema es la provincia de Buenos Aires.
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