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26 de junio de 2019 | Campo

Un caso testigo

El biodiésel pone en evidencia el fracaso macrista en materia de comercio exterior

El polo aceitero de Rosario, el más eficiente a nivel mundial, trabaja a media máquina y no encuentra mercados para colocar su producción. 

La agroindustria argentina se halla frente a una encrucijada, con políticas en materia de comercio exterior que no impulsan la producción, en un escenario global en donde el proteccionismo gana espacio. 

Un caso testigo es el biodiésel. Argentina cuenta con el mayor polo de molienda en todo el mundo y es un jugador destacado en la elaboración y comercialización de este biocombustible fabricado en base a aceite de soja. La llegada del macrismo al poder coincidió con las complicaciones en las ventas a Estados Unidos y Europa, los principales destinos hasta 2016. 

Algunos números permiten visualizar este complejo escenario. De acuerdo a estadísticas privadas, y en un escenario de caída en las ventas de combustibles, en los primeros cuatro meses de 2019 la producción de biodiésel marcó una caída de 17,3 por ciento en relación al mismo período del año anterior. 

En menor medida, el impacto también se sintió en el mercado interno, con una merma del 3,1 por ciento en el biocombustible utilizado para el corte obligatorio del gasoil. En este último caso, esta disminución obedece a una menor demanda de las petroleras, ante la caída generalizada en el consumo de combustibles. 

En este contexto, las exportaciones también exhiben cifras adversas. En los primeros cuatro meses del año y de acuerdo a IES Consultores, las exportaciones de este biocombustible cayeron un 43,6 por ciento en facturación (171 millones de dólares) y un 48,6 por ciento en despachos (223 mil toneladas). 

Si bien la Unión Europa confirmó la apertura de su mercado para lo que resta del año, todo parece indicar que esta cadena de valor tendrá menores ventas, situación que impactará de lleno en el polo aceitero emplazado en la zona de influencia del Puerto de Rosario.

De acuerdo a la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) este sector cuenta con unas 37 fábricas, que en conjunto tienen una capacidad operativa anual de 4,4 millones de toneladas de producción de aceite de soja. Entre puestos directos e indirectos concentran a unos 6 mil trabajadores, que se ven directamente afectados por esta situación.

En los últimos días y ante la falta de respuestas por parte del gobierno, un gremio aceitero iba a realizar un paro ante la falta de pagos de sueldos y despidos en la planta Bio Ramallo, ubicada en la localidad bonaerense homónima. Ante esta situación, el ministerio de Producción y Trabajo dictó la conciliación obligatoria y desactivó el conflicto. 

De esta manera, una industria pujante y reconocida a nivel mundial sufre las consecuencias de la falta de políticas en materia de comercio exterior. Un gobierno que, fuera de los grandilocuentes anuncios de exportación de carne bovina a China, no genera políticas sostenibles en el mediano y largo plazo para impulsar a la agroindustria argentina, la mayor generadora de divisas. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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