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27 de enero de 2022 | Nacionales

La inflación, imparable

Más aumentos prevén un incremento de la conflictividad social

Febrero trae consigo aumentos en las tarifas de luz y de gas. Pero no serán los únicos. También se verificarán incrementos en las prepagas, los colegios privados y los combustibles. Las políticas del gobierno nacional continúan depreciando el bolsillo de los argentinos.

Los ingresos de las familias de clase media vienen sufriendo una caída significativa desde 2016, y nada indica que el tobogán vaya a invertirse, con o sin acuerdo con el FMI. De este modo, a los constantes aumentos en alimentos, bebidas, vestimenta y calzado deberán sumarse los tradicionales incrementos en útiles escolares y equipamiento escolar, y las nuevas tarifas en actividades clave para la vida cotidiana.

Con los aumentos en servicios básicos como luz, gas y agua, el 50,9 por ciento de inflación de 2021 será mirado con añoranza, según opina la mayoría de los economistas. Y es que la disminución drástica de los subsidios -sobre todo para los sectores medios- que exige el FMI impactará de lleno en las economías hogareñas.

En el sector de las prepagas, los aumentos de febrero serán del 9 por ciento. El acuerdo con el gobierno nacional y las clínicas, sanatorios y mutuales permitió finalmente evitar la aplicación de copagos para las diversas prácticas clínicas con el que habían amenazado en un primer momento.

En el caso de los colegios privados los aumentos anunciados se encuentran en el segmento del 11,8 y el 17 por ciento según las provincias. Aunque estos índices se verían incrementados por los porcentajes que surjan de la negociación de paritarias a partir del mes de marzo.

En las áreas de luz y de gas, el secretario de Energía, Darío Martínez, anticipó aumentos de un 20 por ciento, en un contexto de una “baja gradual” de los subsidios. Aunque no se descarta que el porcentaje finalmente llegue al 35 por ciento por exigencia del FMI. Si bien se prevé implementar un esquema de incrementos diferenciados asociados a los ingresos económicos, aún no está definida su mecánica.

Los combustibles han mantenido su precio desde mayo de 2021, cuando el gobierno decidió postergar las subas del impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC) hasta marzo de 2022. Estos ítems impactan directamente en el precio final de las naftas y el gasoil, y a ello deberá sumarse la actualización que reclaman las estaciones de servicio.  También en este caso las exigencias del FMI provocarán un salto considerable en los precios.

Si bien, en la práctica, el gobierno nacional había prometido que en 2021 los salarios le ganarían a la inflación, esa promesa no se registró particularmente en ningún caso. Sólo unos pocos gremios más poderosos consiguieron ubicarse en torno al indicador inflacionario o superarlo, pero la mayoría continuó muy retrasada. Ni qué decir de los trabajadores informales, para los que el impacto fue mucho mayor.

Para este año las expectativas para los sectores medios que dependen de ingresos fijos son muy negativas, con acuerdo con el FMI o no, en un año en el que no hay competencia electoral. En estas condiciones, no son pocos los especialistas que prevén un incremento considerable de la conflictividad social a partir del mes de marzo.

En materia de precios e ingresos, lo peor está por verse a partir de la semana próxima. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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Inflación, Alberto Fernández

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