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24 de junio de 2023 | Nacionales

Elecciones 2023

Massa-Rossi, la fórmula presidencial de Unión por la Patria

La definición de la fórmula presidencial del Frente Unión por la Patria fue apasionante. Operaciones cruzadas, “primereadas” que terminaron fracasando y la racionalidad que terminó imponiéndose. Sergio Massa y Agustín Rossi fueron los vencedores de una larguísima pulseada que tuvo a un tercer ganador en las sombras: Alberto Fernández.

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Un breve racconto de los acontecimientos permite ordenar la explicación. Desde el martes se había anunciado el lanzamiento de las precandidaturas de Daniel Scioli y de Victoria Tolosa Paz para para la presidencia y la gobernación respectivamente, a los que luego se sumó “Nito” Artaza para la Jefatura de Gobierno de la CABA. Wado de Pedro no quiso ser menos y se lanzó, por las suyas, con el consentimiento privado pero no público de Cristina Fernández de Kirchner, que permaneció en silencio. Sabía que una palabra suya podría hacer estallar la alianza con Sergio Massa. La excusa del ministro del Interior y de La Cámpora era trivial: ya que no se había podido conseguir una lista de unidad, el ministro de Economía quedaba automáticamente invalidado como candidato. Lo que no se decía era que la vicepresidenta era quien había animado inicialmente a “Pichichi” para postularse, para así impedir que la unidad pudiera consagrarse y que alguno de sus adláteres –Wado o Axel- ocupara ese lugar. Claro está que -tal como afirmamos reiteradamente- se trataba de una candidatura condenada a la derrota, urdida sobre el diagnóstico de Cristina de que las elecciones estaban perdidas de antemano.

Alguien que sabe -y mucho- de contiendas electorales como Juan Manzur, aprovechó el desconcierto para postularse como vice de Wado. No hubo imágenes ni spot en común. Sólo coincidieron en la decisión y el momento para tratar de “primerear” e imponerse.

Llamaba la atención el silencio sepulcral de Cristina. También había pasado casi desapercibida la reunión de dos gobernadores con Alberto Fernández para negociar una lista de unidad con Sergio Massa para la primera magistratura. El presidente se mostró predispuesto a aceptar, siempre y cuando le concedieran definir al vicepresidente y se le garantizaran lugares expectables para Tolosa Paz y Santiago Cafiero. Para la noche del jueves, la situación era confusa. Hasta que el viernes por la mañana circuló un mensaje de WhatsApp del ministro de Economía, en el que convocaba a su equipo a redoblar sus esfuerzos para encaminar la economía argentina y la negociación con el FMI. Quedó en claro allí no sólo que Massa no iba a renunciar, ni el Frente Renovador se iba a retirar de UxP. Simplemente le habían doblado el brazo a La Cámpora en la pulseada, que luego de coquetear con Massa trató de desplazarlo en el momento clave. Pero los tiempos cambiaron y ya el poder de fuego de la agrupación estrella del cristinismo ya no es el que supo tener.

Más allá de las circunstancias, el peronismo siempre juega a ganador. Una estrategia electoral que apuntaba a llegar al balotaje, tal como la que definió explícitamente Cristina, sólo podía aglutinar a sus seguidores. Ése era su objetivo: mantener unida a la tropa desde el control de la provincia de Buenos Aires. Un premio consuelo que resultaba despreciable para la tradición histórica del movimiento fundado por Juan Perón.

Por esta razón tanto Massa como los gobernadores decidieron jugar fuerte, con la aquiescencia de Alberto Fernández, quien -aún en su debilidad- había anticipado que no permanecería con los brazos cruzados ante las agresiones y descalificaciones constantes de la vicepresidenta y de La Cámpora. A la estrategia para la derrota opusieron una alternativa superadora, que no hacía más que honrar las promesas realizadas a Sergio Massa cuando evitó la finalización anticipada de la actual gestión poniéndose al frente de una administración colapsada.

La elección de Agustín Rossi por parte de Alberto Fernández confirma que, además de Cristina, quedaban cuentas pendientes con Daniel Scioli, quien coqueteó con el cristinismo y trató de diferenciarse cada vez que pudo de la actual gestión, negando ser “el candidato del presidente”. Los hechos terminaron confirmando brutalmente que no lo era.

La consagración de la fórmula Massa-Rossi provocó histerias y reproches de todo el arco del cristinismo, e incluso Juan Grabois relanzó su candidatura. A pesar de las promesas de los ultra K de que lo acompañarían con su voto, nadie puede imaginarlo seriamente como una alternativa presidencial. En cambio los mercados convalidaron inmediatamente el drástico viraje: las acciones argentinas dieron un salto en los mercados internacionales, y ahora Sergio Massa podrá ir a cerrar la negociación con el FMI desde un lugar mucho más sólido y potente.

Tal como afirmaba el general Perón, “los melones se acomodan sobre la marcha”. Y vaya si lo hicieron en esta apasionante definición de las candidaturas de UxP. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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