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19 de enero de 2024 | Nacionales

No hay unión

Un radicalismo desarmado negocia en debilidad con el gobierno

Sea por la etapa del año, con vacaciones para algunos y preocupaciones para otros, y por la falta de timing, el radicalismo a nivel nacional parece que ingresó a una meseta que le quita potencia para recuperar identidad, presencia y, sobre todo, fortaleza para crecer, alimentar su autonomía política y generar agenda en las principales discusiones.

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Sólo se registran inquietudes individuales de algunos dirigentes, pero más allá de algún par de comunicados institucionales, no se percibe en el horizonte una unidad en la acción, como había pretendido el flamante presidente del comité nacional, Martín Lousteau.

En cada frente, el radicalismo aparece con quietud o con declaraciones acomodadas a los intereses y oportunidades del sector donde ejercen responsabilidades. En el caso de los gobernadores, claro está, hay mucha presencia e intenciones de “vender” la propia gestión.

Tal es el caso de Maximiliano Pullaro, quien, como gobernador de Santa Fe, pone al frente de las prioridades a su lucha contra la inseguridad y el narcotráfico, con el agravante de sufrir en carne propia las amenazas de ese tenebroso mundo delictivo.

Eso sí, Pullaro demostró ser un fuerte y legítimo lobista -esto en términos categóricos- de sus productores agropecuarios cuando le remarcó al gobierno nacional que había que frenar el disparate de ciertas retenciones que afectan a la economía de su provincia.

No aparece mucho más sobre los mandatarios radicales en torno a estas discusiones y se alimentan las sospechas de que los legisladores que le respondan podrían votar varios capítulos que demanda el oficialismo sin que tiemblen las manos cuanto estas se alcen en el recinto. 

DIPUTADOS MUY ACTIVOS

Por el lado de los diputados nacionales, se ve una inquieta actividad del jefe de bancada Rodrigo De Loredo y su inquietante puesta en escena de la predisposición al diálogo con la gestión de Javier Milei sobre el DNU y la ley Ómnibus, aunque sin dar fuertes debates sobre contenidos. Detrás de su intención de no poner palos en la rueda, De Loredo está sospechado de abrir una compuerta para que pase todo, hasta los capítulos laborales e institucionales con los cuales los guardianes de la doctrina de la fe radical, es decir lo más ortodoxos e históricos están totalmente en contra. Por caso, el capítulo laboral que parece arrasar con los derechos sociales y del trabajo establecidos en la constitución nacional.

El recorrido por la bancada radical en la cámara baja tendrá también otras muestras de individualismo con algunos chisporroteos entre el legislador Martín Tetaz y el propio presidente. Tetaz no se cansa de alabar al mandatario por su nivel académico, como una especie de amortiguación previa a críticas que tampoco son tan furtivas. Y Javier Milei no se cansa de criticarlo por las redes. Una suerte de juego convenido entre ambas partes.

En el bloque también persisten lo que se denominan las “sensaciones encontradas” sobre cómo tomar la relación y el diálogo con el gobierno nacional.

TOMAR DEBIDA NOTA

Algunos sostienen que el gobierno “va a tomar nota y registro de todas las observaciones” y advierten que hubo, por así decirlo, “un cambio de estrategia” en las últimas semanas. En un principio, la actitud del oficialismo, cuentan algunos voceros calificados, era de total intransigencia “en donde el principio era no enviar representantes de ninguna área”.

Ahora, ante la posibilidad de una humillante derrota que significaría el rechazo en general de la ley Ómnibus, “se ve que ganó el ala dialoguista, por lo menos en los términos de sacar algunas cosas”, interpretó un calificado protagonista parlamentario. Por el momento, en el radicalismo celebran este viraje porque, de otra manera, “la ley iba camino a un barranco definitivamente”.

Lo cierto es que “el Congreso debe funcionar, la situación del contexto hace que nosotros no tengamos que frenar”, dijo un confidente, quien señaló que varios legisladores quieren ir más allá y manifestar que se deben extender las sesiones extraordinarias para dar un mensaje a la sociedad que una ley con más de seiscientas modificaciones a normativas que van a cambiar la vida de los argentinos requiere de más tiempo y más análisis.

Más allá de todo, en la representación radical se siente la presión por debatir, analizar y sesionar, sin poner trabas en esas instancias. Si hay que entrar en terreno de definiciones, si bien no hay división oficial, en el bloque hay “palomas” y “halcones”. En el primer sector estarían los más referenciados con el ala dialoguista químicamente pura de De Loredo y Tetaz. En el sector de “halcones”, se ubica un subgrupo de aproximadamente diez legisladores con Facundo Manes a la cabeza.

En la generalidad del bloque hay una férrea intención de “mostrarse proactivos en un 100 por ciento”, deslizó el vocero calificado, quien tiene optimismo en que habrá un debate donde las posturas radicales sean visibilizadas como un aporte positivo y constructivo.

El resto pasa definitivamente por lo comunicacional. Ya no el radicalismo, sino la oposición en su conjunto se encuentra al garete para confrontar una mega-ley que, con tantos cambios, ubicó a más de “doscientos elefantes en la calle Florida” . El viejo principio periodístico señala que la aparición de un elefante es la noticia y los 199 restantes ya no tienen el mismo impacto, con lo cual la curiosidad se desvanece.

Algo de esto parece ocurrir y lo reconocen en el radicalismo debido a que son tantas las propuestas y tan poco el espacio y tiempo para explicar en medios y redes que, finalmente, caen en la trampa de un gobierno nacional que, de a poco, va aprovechando para presionar y horadar la capacidad argumentativa de quienes, con buenas intenciones, señalan que la propuesta legislativa de la Casa Rosada es perjudicial. 

El radicalismo, por lo pronto, no transmite la sensación de oposición y además tampoco ha unificado personería y postura y formas de comunicar, quedando al arbitrio de manifestaciones individuales. Una situación que preocupa y que queda como tarea para el hogar para quienes deben conducir el radicalismo a nivel parlamentario, territorial e institucional, empezando por el titular partidario Martín Lousteau. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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