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En un giro que combina pragmatismo con cinismo, Zamora reflotó el histórico partido vecinal Acción Comunal, fundado por el ex intendente Ricardo Ubieto, que gobernó Tigre durante más de dos décadas. El intendente apuesta ahora a esa estructura con un candidato de confianza: su socio político y económico, Matías Orfo.
El intendente de Tigre, Julio Zamora, parece haber encontrado la fórmula para mantenerse en el poder: usar los recursos municipales no solo para su gestión, sino también para sostener a supuestos rivales políticos que, lejos de enfrentarlo, terminan siendo sus socios.
En un giro que combina pragmatismo con cinismo, Zamora reflotó el histórico partido vecinal Acción Comunal, fundado por el ex intendente Ricardo Ubieto, que gobernó Tigre durante más de dos décadas. El intendente apuesta ahora a esa estructura con un candidato de confianza: su socio político y económico, Matías Orfo.
La estrategia es clara: lealtad a cambio de plata. Y la maquinaria funciona a la perfección.
En octubre de 2021, el medio Norte Online entrevistó a Orfo, quien declaraba estar trabajando para consolidar una alternativa vecinal rumbo a 2023. Sin embargo, apenas dos meses después, el supuesto opositor recibió un decreto municipal (2389/21) que lo designaba como Director Coordinador de Consejos Locales, un cargo creado especialmente para él. Su sueldo: 1.800.000 pesos mensuales.
Lejos de ser un rival político, Orfo se transformó en un engranaje más de la estructura de Zamora. Un ejemplo contundente de cómo el intendente usa la caja municipal para comprar fidelidades y asegurarse que, incluso la oposición, juegue en su tablero.
Hoy, Orfo vuelve a encabezar la lista de Acción Comunal. En sus redes sociales, intentó borrar todo rastro de su paso por la gestión de Zamora: en Instagram sus publicaciones recién comienzan el 30 de julio de 2025, días antes de que se anunciara su candidatura. Sin embargo, olvidó eliminar las fotos donde aparece etiquetado en actividades oficiales junto al propio Zamora, cuando todavía militaba bajo el sello del peronismo local.
Este doble discurso deja en evidencia un acuerdo político que se camufla de competencia electoral.
Lo que se presenta como una elección vecinalista más, en realidad esconde un negocio millonario. Cargos inventados, sueldos astronómicos y favores cruzados alimentan un sistema en el que la caja del municipio se convierte en la clave para perpetuar amistades, complicidades y pactos de conveniencia.
Los vecinos de Tigre asisten así a una nueva muestra de cómo la política local se transforma en un mercado de intereses privados, donde la lealtad tiene precio y la oposición es apenas un disfraz. (www.REALPOLITIK.com.ar)
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