La ciudad de La Plata fue el punto de ebullición donde Santiago Cúneo juntó a 145 delegados y pateó el tablero sindical y político. En el Primer Congreso Confederal Argentino, el dirigente anunció una ruptura abierta con la CGT, un llamado a paro general por tiempo indeterminado y una estrategia de confrontación directa con el gobierno de Javier Milei. Nada tibio: todo a máxima temperatura.
Cúneo insistió en sostener lo que definió como una postura de “intransigencia combativa contra el gobierno de ocupación nacional”, frase que resonó entre los presentes y dejó en claro el tono de la movida. El mensaje fue nítido: endurecer la resistencia y coordinar acciones con todos los espacios que rechazan las políticas oficiales.

Entre las decisiones que reconfiguran el mapa político, el dirigente confirmó el inicio de un diálogo formal con los gobernadores Axel Kicillof, Gildo Insfrán y Ricardo Quintela, además de incluir en ese esquema al exministro Sergio Massa. En paralelo, se resolvió avanzar en conversaciones con los intendentes peronistas bonaerenses, buscando cimentar una red federal de articulación política.
El quiebre con la CGT fue uno de los momentos de mayor impacto. La resolución aprobada plantea convocar a los gremios más duros a organizar un paro general por tiempo indeterminado, acusando a la central obrera de haber “abandonado la defensa real de los trabajadores”. Un gesto que, si avanza, puede reordenar el tablero sindical.

El congreso cerró con otra consigna contundente, que atravesó buena parte del debate: “Libertad a los presos políticos. Julio De Vido presente.” Una señal de que el espacio busca amalgamar reclamos sindicales, políticos y judiciales en una única narrativa de resistencia. (www.REALPOLITIK.com.ar)