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29 de noviembre de 2025 | Nacionales

En los estudios de REALPOLITIK.TEL

“Las narconarrativas nos impiden comprender lo que realmente pasa en los barrios”

Esteban Rodríguez Alzueta, investigador y profesor de sociología del delito, analizó cómo las series, los clichés mediáticos y la cultura del narco distorsionan la percepción del mercado de drogas en Argentina, un fenómeno que hoy está atravesado por la precarización, el pluriempleo y la transformación del rol del transa en los barrios.

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por:
Adrián González

“Uno de los principales obstáculos para pensar la comercialización de drogas ilegalizadas son las narconarrativas, inició Esteban Rodríguez Alzueta, quien también es docente en la maestría en Criminología de la Universidad Nacional de Quilmes y coautor del podcast Mundo Transa. “Hemos visto tantas series y películas que ya leemos la realidad con nuestro actor favorito o nuestra película preferida. La industria cultural termina poniendo la realidad en un lugar donde no está”.

En este sentido, el investigador remarcó que en el debate público prevalece lo ficcional por encima del análisis concreto: “Muchos enlatados están pensados para Medellín, Ciudad Juárez o Río de Janeiro. Esas realidades nos quedan grandes para entender lo que pasa en Argentina. Sin embargo, se instalan comparaciones exageradas que alimentan pánicos morales”.

A su vez, cuestionó el rol de ciertos comunicadores: “Cuando periodistas o especialistas reproducen esas imágenes infladas, manipulan la incertidumbre de la gente. Es difícil discutir en un espacio público lleno de clichés”.

Sobre por qué en su podcast hablan del mundo transa y no de narcotráfico, explicó: “Esa categoría devuelve la complejidad del mercado interno. No está cartelizado: está ‘cuentapropizado’. Ya no encontrás un narco con su corte de transas, sino cincuenta o ochenta transas que venden por cuenta propia”.

Rodríguez Alzueta detalló que esta fragmentación está directamente vinculada al deterioro económico: “Hoy podés ver al pibe que tiene una barbería y vende falopa, a la señora de la despensa o al que comercializa artículos de limpieza y también vende droga. No son negocios pantalla: la venta de droga les permite mantenerse a flote ante la precarización y los múltiples emprendimientos que deben sostener”.

Consultado sobre si el transa se volvió una figura aspiracional en los barrios, reconoció que en parte sí, aunque sin generalizar. “Antes el transa estaba mal visto. Hoy, para muchos pibes, es la figura exitosa más próxima. Tiene los mejores autos, la mejor ropa, las mejores pibas. Además, la narcocultura celebra ese mundo y refuerza la identificación”.

El especialista también analizó cómo esto impacta en la dinámica del delito: “Muchos jóvenes hacen carrera de ladrón, entran a la cárcel y, cuando salen, se transforman en transas. No es lo mismo salir a robar al voleo que vender falopa. En un robo te jugás mucho por poca plata. En cambio, la venta te garantiza ingresos diarios y menos riesgos”.

Incluso advirtió cambios dentro de las cárceles: “Antes el transa estaba en el último escalón de la jerarquía carcelaria. Hoy encontramos pabellones manejados por transas, delegados o codelegados. Algo cambió en las lógicas del delito”.

Por otro lado, señaló que la figura del transa también cumple roles que generan vínculos con el piberío: “A veces es quien pasa la primera arma, quien presta plata para un abogado o quien te fía la falopa. Ese sponsoreo del delito crea lazos, códigos y lenguajes compartidos”.

Finalmente, explicó que las economías ilegales están profundamente imbricadas con las legales: “El que tiene una despensa o una pizzería puede vender de vez en cuando droga para juntar para dos heladeras nuevas antes del verano. No son mundos separados. El narco se diversificó: además de droga, maneja prestamismo usurario, juegos ilegales, aplicaciones y casinitos”.

Para Rodríguez Alzueta, entender esa complejidad es clave para salir de los estereotipos: “El transa dejó de ser un actor excepcional. Hoy hay múltiples tipos de transas y la comercialización de drogas se volvió una pieza más del rompecabezas del pluriempleo y la sobrevivencia barrial”. (www.REALPOLITIK.com.ar)


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