Jueves 5 de febrero de 2026

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Entrevista REALPOLITIK.FM

Mauricio Pedersoli: “La adicción a las pantallas en los chicos es análoga a la de las drogas”

17/12/25 | Mauricio Pedersoli, neurólogo infantil y jefe del Servicio de Neurología del hospital de Niños de La Plata, advirtió sobre los graves efectos que provoca el uso precoz y excesivo de pantallas en bebés, niños y adolescentes.


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Por:
Alejandro Costanzo

“Hoy hay mucha información y mucho material de parte de la ciencia que ha corroborado el grave daño que se le puede producir a un niño expuesto tanto tiempo a una pantalla”, afirmó el especialista, y remarcó que “lo que produce la adicción a las drogas a una persona es análogo a lo que puede producirle la adicción a una pantalla a los niños”. En ese sentido, subrayó que “cuanto más chicos son, mucho más graves los daños”.

Mauricio Pedersoli explicó que comenzó a detectar este fenómeno incluso antes de la pandemia, a partir de su experiencia clínica. “Yo recibía a pacientes con dificultades para desarrollar algunos aspectos de su desarrollo neurológico, como el lenguaje, la motricidad, la interacción social, y no encontraba una causa concreta que los justifique”, relató. Sin embargo, al profundizar en los hábitos cotidianos aparecía un factor común: “Sí encontraba desde edades muy tempranas la exposición precoz y prolongada de las pantallas.

Según contó, cuando indicaba suspender el uso de dispositivos, los cambios eran evidentes en poco tiempo. “En muy poco tiempo encontraba cambios milagrosos, parecía como que se les desbloqueaba el cerebro”, sostuvo. Incluso aclaró que se trata de bebés de pocos meses: “Estamos hablando de pacientes de 4 o 5 meses de vida que recibían una tablet o les ponían dibujitos animados horas y horas”.

El neurólogo detalló qué ocurre en el cerebro infantil frente a una pantalla y advirtió que “las aplicaciones están diseñadas para captar tu atención y mantenerte adicto”. Esa sobreestimulación genera una respuesta de estrés, ya que “el cerebro no diferencia una amenaza virtual de una amenaza real”. Pero el impacto más profundo se da en el sistema de recompensa: “Te activa un sistema del cerebro que es el mismo que activan las drogas más conocidas, como por ejemplo la cocaína”, explicó. Como consecuencia, “el chico va a elegir la pantalla en detrimento de interactuar con sus padres, con la naturaleza, con la música”.

Entre las principales consecuencias clínicas, Pedersoli enumeró “retrasos del lenguaje, trastornos de la interacción social, déficit de atención, trastornos del sueño y trastornos de conducta” en los más chicos. En niños más grandes, advirtió sobre “trastornos en la lectoescritura, en matemática y en la capacidad de aprender”. En ese marco, alertó que “las pantallas son una fábrica de generar trastornos de desarrollo” y señaló que “hay muchos diagnósticos que en realidad tienen que ver con modificar el ambiente y no con una enfermedad”. Por eso remarcó que “hoy en día es fundamental mirar más que nunca el ambiente antes de querer medicar a una persona”.

Otro punto que destacó es el aumento de la ansiedad en edades cada vez más tempranas. “Vemos patologías de adultos en miniatura, cada vez más chicas”, afirmó. Además, explicó que muchos niños terminan siendo atendidos por neurólogos ante la falta de respuesta del sistema de salud mental: “No llegan al psiquiatra porque no tienen turno, entonces el neurólogo se va transformando en un neuropsiquiatra”. Por ese motivo, insistió en que “estamos hablando de salud pública.

Respecto a las recomendaciones, Pedersoli fue categórico: “De cero a seis años, cero pantallas”, y aclaró que “no hay un tiempo seguro”. Según detalló, de los 7 a los 12 años el uso no debería superar una hora diaria; de los 13 a los 16, un máximo de dos horas; y recomendó que el primer celular sea a los 14 años, analógico y sin redes sociales.

Finalmente, el neurólogo subrayó que “esto es un fenómeno médico, porque genera adicción y modifica el circuito cerebral como cualquier otra droga”, y lo comparó con lo que ocurrió durante años con el tabaco: “Es muy parecido a lo que pasaba con el cigarrillo, que durante años decían que no pasaba nada”. En ese sentido, reclamó políticas públicas y concientización social. “Necesitamos leyes que cuiden a la población”, sostuvo, y destacó la normativa bonaerense que prohíbe el uso de celulares en escuelas primarias a partir de 2026. “Lo que falta es concientización”, concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar) 

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