Viernes 23 de enero de 2026

Opinión

Hipódromo de La Plata

Pegando con la gorra

06/01/26 | Desde chico vivo metido en los studs y una de las cosas que aprendí es que cada compositor tiene su librito. Sin embargo, todos coinciden en que el mejor entrenamiento para los caballos en épocas de calor es la pileta. Por eso, el pasado 18 de noviembre solicitamos a las autoridades del Hipódromo de La Plata que las habiliten


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Por:
Matías Alejo Guzmán

Si las piletas fueran climatizadas, podrían utilizarse todo el año, ya que el nado es uno de los ejercicios más completos que existen. Es ideal para rehabilitar cuerdas, entrecuerdas y articulaciones; excelente para los caballos pesados que reprisan; sublime para los echadores de sangre y un complemento fundamental para que ganen pulmón los de la larga. Ni hablar de que permite entrenar lo menos posible en una pista con arena suelta, agravada por la falta de riego.

Propongo la siguiente reflexión: el entrenamiento de los Sangre Pura de Carrera (SPC) fue declarado de interés provincial en el año 2004, mediante el artículo 1.º de la Ley 13.253. En su artículo 5º se le reconoce una coparticipación económica con un mínimo del 9 por ciento de la venta de apuestas; asimismo, dada la enorme cantidad de puestos de trabajo que genera, se establece una compensación económica —descripta en el artículo 29º— proveniente del FO.PRO.JUE.

Es decir, nuestra actividad está reconocida como de interés provincial, genera trabajo real y posee ingresos genuinos; sin embargo, venimos ‘pegando con la gorra’. Y no es por inútiles que perdimos la fusta, sino porque hay una manga de improvisados puestos a dedo que se arrogan la representación de todos. Estos, que creen asesorar a la administración de turno, son los mencionados como un ‘cuerpo colegiado’ que, cuando corren al caballo de la actividad, hociquean en la suelta y definen como jockeys europeos que se desarman en la montura, dejando a la actividad última en el marcador, sin apreciación. 

Cuando el legislador, en el artículo 21, le otorgó al administrador del hipódromo la responsabilidad de conceder las licencias de entrenador, lo hizo con la intención de darle la potestad de orientar al interesado hacia un modelo de negocio que fuera complemento de la actividad de organizar carreras. Un modelo que cierre económicamente para todos y que tenga una proyección a corto, mediano y largo plazo; por lo menos hasta que el SPC promedio cumpla su campaña. Sin embargo, este es asesorado por un cuerpo colegiado cuya única forma de sentirse importante es multar a aquellos que salen en la foto con bermuda y musculosa.

Conozco muy bien la actividad económica del cuidado y entrenamiento de los SPC; sé cómo crear las condiciones de entorno para que éste sea un negocio lícito y próspero para todos los intervinientes. Me siento decepcionado porque mi gobierno permite que estos improvisados atenten contra los trabajadores del hipódromo y lleven a la marginalidad a nuestra actividad. 

 

 

(*) Matías Alejo Guzmán es trabajador del Hipódromo de La Plata, jockey y entrenador, y presidente de la Unión Profesionales del Turf (UPDT)

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