Las cesantías fueron notificadas por correo electrónico en las últimas horas de 2025 y alcanzaron a personal con formación específica y trayectoria en áreas clave como historia, geografía, geopolítica y la Cuestión Malvinas. Desde el interior del museo señalaron que se trata de equipos técnicos que cumplían un rol central en la investigación, la producción de contenidos y las tareas educativas y de divulgación.
Según expresaron trabajadores del espacio, los despidos no pueden leerse como un hecho aislado, sino como parte de una orientación más amplia que “debilita el posicionamiento histórico de la Argentina frente al Reino Unido” y pone en riesgo consensos construidos durante décadas en torno a la soberanía en el Atlántico Sur. En esa línea, advirtieron que la pérdida de personal especializado afecta directamente la capacidad del museo para sostener una mirada integral sobre Malvinas, más allá del episodio bélico de 1982.
El conflicto se conoció en paralelo a nuevas declaraciones del presidente Javier Milei a un medio británico, donde volvió a referirse al principio de autodeterminación de los habitantes de las islas, una postura cuestionada por amplios sectores políticos y académicos por contradecir la doctrina histórica argentina basada en la integridad territorial.
En este contexto, el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata difundió un duro documento en el que expresó su solidaridad con las y los despedidos y vinculó la situación del museo con la política exterior y cultural del gobierno nacional. Desde la organización afirmaron que los despidos son parte de “la política de entrega del gobierno de Milei”, al que acusaron de haber “renunciado expresamente al principio de integridad territorial”.
El CECIM también apuntó contra la actual conducción del museo y señaló como responsable de los despidos al coronel retirado Esteban Vilgré Lamadrid. Según el documento, su llegada al espacio implicó un intento de modificar el perfil institucional: “Llegó al Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur (…) para modificar el guion, transformándolo en el Museo del relato épico sobre la Guerra de Malvinas”, denunciaron.
Además, alertaron sobre un corrimiento del enfoque original del museo, ubicado en el predio de la exESMA, al advertir que “volvieron los discursos de la doctrina de la seguridad nacional” y que se incorporaron miradas que se alejan de los principios de memoria, paz y soberanía que dieron origen al espacio. En ese sentido, subrayaron que “Malvinas es mucho más que la guerra” y cuestionaron una visión reducida y militarista de la causa.
En este escenario, el secretario de Derechos Humanos del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata, Ernesto Alonso, expresó la solidaridad de la organización con las y los trabajadores despedidos y recordó el rol que tuvo el organismo en la construcción original del museo. Según explicó, el espacio fue concebido desde sus inicios “para una mirada integral de la cuestión Malvinas”, contemplando los territorios en disputa, la perspectiva de una Argentina bicontinental, la defensa de la paz y la denuncia de la presencia militar británica en el Atlántico Sur. En ese marco, destacó que el guion original también incorporaba “la gran biodiversidad que existe en nuestras islas y en la plataforma continental argentina”, como parte inseparable del reclamo soberano.

Al mismo tiempo, Alonso advirtió que los despidos no pueden desvincularse del rumbo político del gobierno nacional y denunció que se trata de “un operativo en marcha” asociado a “un plan sistemático de entrega de la soberanía nacional”. En esa línea, cuestionó las recientes declaraciones del presidente Javier Milei sobre Malvinas y sostuvo que la actual gestión del museo busca reinstalar una lectura vinculada a la dictadura militar y a una visión épica incuestionable de la guerra. “Hoy vemos que se volvió a instalar esta mirada, este guión, de identificar a Malvinas desde la óptica de la dictadura militar”, afirmó, y llamó a frenar las cesantías al exigir “la reincorporación inmediata de todas y todos los trabajadores”, al considerar que se trata de una política que “va en contra de los intereses de todos los argentinos”.
Desde el colectivo de trabajadores del museo recordaron que, semanas atrás, ya se habían manifestado contra la “banalización” de los contenidos, al denunciar la realización de actividades ajenas a la temática Malvinas en un espacio dedicado a la construcción de memoria colectiva y a la formación de nuevas generaciones.
Mientras continúan las expresiones de repudio y los pedidos de reincorporación, el conflicto expone una disputa más profunda sobre el sentido del Museo Malvinas y el lugar que ocupa la causa en la agenda cultural, educativa y soberana del estado argentino. (www.REALPOLITIK.com.ar)