“Estoy re feliz de estar acá y muy acostumbrada a estar siempre cara al río. Hoy estoy acá mirando el mar, así que más que contenta y feliz. Soy una fanática de Necochea”, expresó al comenzar la entrevista, y aclaró que, aunque no nació en la ciudad, la siente como propia: “No soy nacida en Necochea, pero la amo como si fuera propia. La adopté y todos los sueños de mi familia están acá en esta ciudad”.
Sobre el origen de Cabañas del río Quequén, Mercedes Lubrano explicó que se trata de un proyecto profundamente familiar: “Es un proyecto familiar que arrancó hace 41 años, va a ser en marzo”. Según relató, la idea surgió tras la inundación que afectó la zona a comienzos de los años 80: “Fue una visión que tuvimos con mi marido, que estábamos parados a orillas del río mirando un terreno totalmente devastado, como estaba después de la inundación del 80 u 82”.
En ese entonces, el lugar estaba pensado solo como una casa de fin de semana: “Comenzó como nuestro sueño, como nuestra casa de fin de semana, haciendo huerta, plantando arbolitos y arbolitos”, recordó. Sin embargo, con el paso del tiempo, el crecimiento hizo inevitable la apertura al público: “Después se fue haciendo muy grande y fue casi imposible sostenerlo como un lugar para la familia. Entonces decidimos hacerlo al público y empezamos con el camping Río Quequén”.
Lubrano destacó que desde el inicio apostaron por un concepto distinto: “Era un camping totalmente diferente porque era un parque verde, parecía una cancha de golf, con su farolito, su parrillita, había cero cemento”. En aquel momento, la ribera del río era una zona postergada: “Era totalmente deshabitado, totalmente abandonado en esa época”.
El desarrollo implicó un enorme esfuerzo de infraestructura: “Nosotros hicimos toda la arboleda que circunda toda la manzana, hicimos cordón cuneta, trajimos el gas, el agua y las cloacas”. En ese camino, destacó el rol de su marido: “Mi marido era un tano muy trabajador y soñador de todo lo que era construcción y del hacer. Un artífice del hacer”, mientras que ella aportaba desde otro lugar: “Yo soy de los papeles, el marketing, la parte social. Nos complementamos totalmente”.
Uno de los hitos del proyecto fue la visibilidad nacional que lograron: “Yo tenía fijado en mi mente que tenía que llegar a la revista Weekend o Iris Sol, que de alguna manera yo tenía que estar presente ahí como camping”. Tras insistir y gestionar contactos, logró concretarlo: “Le dije: ‘Yo quiero esa contratapa de esa revista’. Y la contratapa tenía la cara de mi marido, Vicente Lubrano”.
La campaña quedó marcada por una frase que aún hoy muchos recuerdan: “Pedile perdón al mar y dale la cara al río”, contó. “La gente venía en verano con la libretita abajo del brazo a ver si ese lugar era de ese señor que estaba ahí, a ver si era realidad”.
En la actualidad, el complejo se adaptó a los cambios del turismo: “Hoy hemos conformado un complejo que tiene 33 cabañas, un salón de fiestas y servicios múltiples para 150 personas, otro salón para actividades empresariales de entre 60 y 70 personas, y una cantina que está todo el año abierta”. Además, detalló: “Tenemos proveeduría, spa, regalería, cosas regionales y un gimnasio libre para todo el que va”.
En ese sentido, subrayó el impacto en la ciudad: “La realidad es que le hemos dado a la ciudad un resurgimiento a orillas del río que no lo tenía. Fuimos los primeros precursores en hacer una inversión turística de semejante calibre frente al río”.
Desde el Balneario Poseidón, Lubrano también se refirió a las virtudes naturales de Necochea: “Tenemos una playa de 70 kilómetros de playa llana sin obstáculos”, aseguró, y agregó: “Tenemos los mejores atardeceres y amaneceres de la costa atlántica”. Sobre Quequén, afirmó: “Para mí Quequén es un pequeño pueblo de mar al costado de esta Necochea pujante, con playas más acantiladas pero con una belleza impresionante”.
La entrevistada destacó además la oferta gastronómica local: “La gastronomía en Necochea es totalmente variada”, y remarcó que habla desde la experiencia: “Soy una de las consumidoras de cada lugar que abre, yo voy a visitar porque de eso recomiendo a mis clientes”.
Al referirse a la identidad del proyecto, señaló con orgullo: “Nosotros fuimos puestos por la misma municipalidad como postal de la ciudad de Necochea”. Y concluyó con una reflexión que resume décadas de trabajo: “Amamos lo que tenemos, lo damos con pasión y cada visitante que llega para mí es un regalo, un regalo a tantos años que hemos trabajado para poder lograr que ese sueño sea una realidad”. (www.REALPOLITIK.com.ar)