Viernes 23 de enero de 2026

Nacionales

El precio del auxilio

Javier Milei, siempre en la cornisa

20/01/26 | El gobierno de Javier Milei atraviesa una crisis sostenida, condicionado por un auxilio financiero y político de Estados Unidos que terminó retirándose, dejó costos económicos y geopolíticos elevados, y expone a la gestión a una fragilidad interna y externa sin horizonte claro de salida.


facebook sharing button Compartir
twitter sharing button Twittear
whatsapp sharing button Compartir
telegram sharing button Compartir
print sharing button Impresión
gmail sharing button Correo electrónico

Javier Milei continúa su trayecto con las mismas inconsistencias y convulsiones de siempre. Apenas tres meses atrás, la victoria electoral parecía encaminar el futuro de un gobierno que marchó constantemente por la cornisa, entre dudas de continuidad y expectativas de reelección presidencial en 2027. Pero la victoria, tal como se encargó de puntualizar Donald Trump, no fue de Milei sino del propio presidente norteamericano, que a través de su secretario de Finanzas, Scott Bessent, garantizó las condiciones financieras y políticas para respaldar a una gestión en pleno colapso.

Pero las victorias ajenas tienen sus inconvenientes, ya que los mismos que no fueron capaces de conseguirlas por su cuenta regularmente no son capaces de explotarlas en su beneficio. Y, en este caso, con un agravante: que las intervenciones y el anunciado swap que nunca terminó concretándose significaron inmediatamente un pesado costo para el gobierno de un Trump que debe afrontar este año sus elecciones de medio término.

La intervención en la Argentina significó, desde un primer momento, un daño colateral que la administración Trump no había sopesado previamente. Inmediatamente, y en medio del cierre administrativo del gobierno norteamericano, se levantaron las voces críticas cuestionando la utilización del ahorro y del producto de los trabajadores yankees para financiar a un “país inviable”, tal como lo describió su presidente. Por esa razón, desde el día siguiente a las elecciones de octubre, la retirada financiera se inició a paso acelerado. Bessent trató de justificar su intervención afirmando que había obtenido pingües ganancias para el Tesoro de su país, la presión para devolver las divisas se acrecentó y concretó en tiempo récord y el anunciado swap nunca vio la luz.

Así como para Milei el auxilio de Trump resultó indispensable, el presidente norteamericano desearía no haberlo extendido nunca. Todavía hoy mantienen actualidad los cuestionamientos sobre ese proceder, y el costo electoral resulta aún impredecible. Ahora el presidente argentino hablará en Davos una vez más, pero con la espada de Damocles sobre su cabeza: cualquier expresión que pronuncie podrá ser facturada al gobierno norteamericano en campaña.

Aunque la intervención financiera norteamericana parece haber cesado, las presiones sobre el gobierno argentino se mantienen intactas. No queda en claro qué firmó la gestión Milei a cambio de su auxilio, pero el costo parece haber sido muy elevado. Luis Caputo modificó el esquema económico, y el gobierno argentino acaba de firmar un decreto anti-China que endurece las condiciones para la presentación de empresas de ese país en licitaciones de nuestro estado. El agravante es que a mediados de año vence el swap chino, el único en vigencia, y de no renovarse, el Tesoro debería pagar entre 2.750 y 5.000 millones de dólares por los tramos ya utilizados, que vendrían a sumarse a la alta masa de obligaciones a cumplir durante este año. No queda en clara cómo ni de dónde aparecerían los fondos para satisfacerlas.

Para fortuna del gobierno de Milei, la oposición continúa disparándose a los pies y abriendo el camino para que las normas más regresivas puedan ver la luz, a pesar de la fragilidad económica y financiera de la gestión. Nadie avizora una alternativa de recambio para el gobierno actual, a pesar de su situación de caos y confrontación permanente. Pero las dudas y los condicionamientos que experimenta son los mismos, agravados, de la jornada previa a las elecciones de medio término. 

Paradójicamente, ahora Trump precisa de Milei. Al menos necesita que no se le suelte la chaveta con expresiones que pongan en riesgo el futuro de su mandato ni su estrategia geopolítica. Parece no tratarse de una gran exigencia, pero con Milei en el medio nunca se sabe. (www.REALPOLTIK.com.ar)

¡Escuchá Radio Realpolitik FM en vivo!