Viernes 23 de enero de 2026

Municipales

Entrevista REALPOLITIK.FM

Ola de robos en Villa Elisa: “Nos robaron la libertad de poder caminar tranquilos por el barrio"

23/01/26 | Sebastián López, vecino y comerciante de Villa Elisa, conversó con RADIO REALPOLITIK FM (www.realpolitik.fm) y denunció la grave ola de robos que atraviesa la localidad de La Plata, la falta de patrullaje policial, el deterioro del sistema de monitoreo y el miedo creciente de los vecinos a vivir y circular en su propia ciudad.


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Por:
Fernanda Navamuel

Realmente estamos viviendo una oleada de robos que es todo el tiempo, todos los días. Ya hace más de un año que los vecinos fueron poniendo cámaras, alarmas vecinales y armando grupos de seguridad por WhatsApp. Yo tengo un comercio y además dos grupos de vecinos en el barrio donde vivo, porque estamos todo el tiempo alertándonos: caras desconocidas, robos, entraderas, arrebatos en la calle”, relató Sebastián López.

En ese marco, describió que uno de los momentos más peligrosos es durante la siesta, cuando los comercios cierran: “Entre la una y media y las cuatro de la tarde queda todo desierto. El vecino que sale a caminar o vuelve del trabajo tiene que hacerlo sin celular ni billetera para no exponerse, pero igual te pegan. Y a la noche es peor: hace poco entraron a la casa de una vecina, la ataron y la golpearon durante una hora y media para sacarle plata. Nos robaron la libertad y la alegría de poder andar en la calle”.

El comerciante explicó que la inseguridad atraviesa a toda Villa Elisa, aunque en algunos sectores la situación es crítica: “En el barrio Las Retamas, en la zona de 133 y 419, tuvimos cuatro o cinco robos en un mes. Hay una diagonal que está en estado deplorable, sin luces, llena de pastizales. Cuando empezás a hablar de seguridad, también aparece el reclamo por el abandono: no hay iluminación, desaparecieron domos de monitoreo y el centro de control que funcionaba en Centenario ya no existe”.

Al respecto, recordó que años atrás la zona contaba con un fuerte sistema de vigilancia: “Había un centro de monitoreo con decenas de pantallas y cámaras en Camino Centenario y Camino Belgrano que tomaban patentes, entradas y salidas. En pandemia incluso pusieron rejas y controles. Hoy no queda nada de eso. El estado invirtió en cámaras, pero cuando se rompen nadie las repone”.

En paralelo, cuestionó las prioridades oficiales: “Tenemos radares por todos lados para controlar velocidades, pero no tenemos patrulleros ni policías suficientes. Vos hablás con cualquier comisario y te dicen lo mismo: faltan móviles y falta personal. Llegamos a situaciones ridículas, como una oficial que le decía a una vecina que no sabía manejar bien el patrullero. ¿Quién la capacitó? ¿Cómo la mandan así a la calle?”.

Sobre la estructura policial en la zona, López detalló que el destacamento de caballería de Arturo Seguí sigue existiendo, pero sin la presencia que tenía antes: “Antes patrullaban a caballo, hoy ya no. Y la comisaría de Villa Elisa tiene apenas dos oficiales adentro y dos en la calle para cubrir una zona enorme. Es imposible así”.

También apuntó contra el funcionamiento de las delegaciones municipales: “Uno va a reclamar por luminarias o por seguridad y te dicen ‘eso es del municipio, no es de la delegación’. Pero entonces, ¿para qué están? La delegación debería ser el nexo con el vecino. Hoy te pasan la pelota y nadie se hace cargo”.

El clima de miedo atraviesa a toda la comunidad. “Mandé mensajes a más de 200 personas, entre ellas 50 comerciantes, para que se sumen a reclamar, y no respondió nadie. La gente tiene miedo o cree que no va a pasar nada. Muchos no quieren hablar porque sienten que pueden tener represalias. Vivimos como hace cien años, encerrados”, lamentó.

En ese sentido, reconoció que incluso él mismo empieza a pensar en irse de la ciudad: “Tengo 47 años, una hija de seis y un negocio a diez cuadras de mi casa. Amo Villa Elisa, tiene un parque hermoso, pero hoy a las seis de la tarde estás ahí y te encerrás cuando escuchás pasar gente por la vereda. Yo me crié en la calle, jugando al fútbol, y no pido volver a eso, pero no puede ser que tengamos que vivir atrincherados”.

Finalmente, relató el hecho que lo impulsó a hacer pública la situación: “Vi una imagen de un ladrón armado, listo para entrar a una casa a tres cuadras de la mía, como si fuera una película. No puedo mirar para otro lado. Algo tenemos que hacer, porque se están llevando nuestra vida. No puedo quedarme cruzado de brazos esperando que le pase algo a mi hija, a mis vecinos o a mí mismo”. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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