“Si hay algo que representaba Nicolás Maquiavelo era el pragmatismo, y el propio presidente ayer hizo gala de eso en varias puntas”, comenzó Carlos Fara al analizar la exposición de Javier Milei. En ese sentido, destacó que el mandatario “no se metió en camisa de once varas como el año pasado, cuando generó mucha polémica y costos en la opinión pública, incluso dentro de su propio electorado”.
Según el analista, el discurso de este año estuvo cuidadosamente medido: “Evitó meterse con los grandes conflictos internacionales. No habló de Gaza, de Groenlandia ni de la confrontación entre Estados Unidos y China. En ese punto estuvo astuto, porque Argentina lo que necesita es menos tensiones en el mundo”.
Para Fara, esa actitud se explica también por el contexto económico del país: “Argentina acaba de firmar el acuerdo dentro del Mercosur con la Unión Europea y necesita un mundo con menos conflictos. Nuestro país necesita dólares como el agua, por eso no puede darse el lujo de importar peleas que no son propias”.
Consultado por las comparaciones entre Milei y Donald Trump, el analista fue contundente: “Hay algunos elementos comunes, pero en los hechos hacen cosas muy distintas. Trump quiere, por ejemplo, imponer una baja en la tasa de interés de las tarjetas de crédito, algo que en Argentina sonaría más cerca del populismo que del gobierno de Milei”.
Además, subrayó que la posición internacional de ambos países es muy diferente: “Trump está en una posición de poder global, mientras que Argentina es un país que necesita mantener la mayor cantidad posible de relaciones económicas con el mundo. Necesitamos de Estados Unidos, que nos garantiza estabilidad del dólar y financiamiento, y también de China, que es nuestro segundo socio comercial”.
En cuanto al rol de Davos, Fara explicó que “es un club del poder económico mundial y una gran vidriera”. En ese marco, señaló que más allá del discurso de Milei, “también fueron relevantes los de Emmanuel Macron y el primer ministro canadiense, que fueron críticos de las actitudes de Trump y reconocieron que el mundo está en una especie de barajar y dar de nuevo”.
“Davos sirve para seguir el estado de los debates y de las posiciones globales, además de las relaciones públicas con empresarios. Nada se define en una sola reunión, pero obviamente todo eso favorece”, agregó.
Sobre el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, Fara remarcó su importancia estratégica: “Argentina y Europa necesitan este acuerdo, aunque sea para salir un poco de la succión del gran conflicto entre Estados Unidos y China, que no se va a resolver rápido, si es que alguna vez se resuelve”.
En ese sentido, sostuvo que los negocios y los acuerdos comerciales suelen estar por encima de las disputas ideológicas: “En estos ámbitos, como el Mercosur o la Unión Europea, las cuestiones económicas no se contaminan tan fácilmente por luchas de poder. Europa, por ejemplo, tiene sanciones contra Rusia por Ucrania, pero antes de eso compraba gas ruso barato porque le servía a su competitividad”.
Finalmente, Fara advirtió sobre los riesgos de involucrarse en conflictos ajenos: “Que haya un lío de Estados Unidos con Groenlandia no significa que Argentina tenga que meterse en camisa de once varas. Importar conflictos que no tienen nada que ver con nuestros intereses estratégicos es un error, sobre todo cuando uno de los motores de la economía argentina es el sector agropecuario y necesita mercados y estabilidad”. (www.REALPOLITIK.com.ar)