Domingo 25 de enero de 2026

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En los estudios de REALPOLITIK.FM

"Si se deroga el Comprobante de Ingreso de Uva, la gente no va a saber qué vino está comprando"

25/01/26 | Mario Rusmando, periodista especializado en el mundo vitivinícola, analizó el complejo momento que atraviesa la industria del vino en la Argentina. En ese marco, explicó cómo la caída del consumo y el sobrestock en las bodegas están empujando los precios hacia abajo, por qué abundan las promociones “ocultas” en vinotecas y supermercados, y alertó sobre los riesgos que implicaría eliminar controles clave en la producción.


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Por:
Facundo Quiroga

Hoy el consumidor puede encontrar vinos de muy buena calidad por menos de 6 mil pesos porque las bodegas están llenas de stock que no se vende al ritmo de otros años. El consumo cayó fuerte y eso obliga a bajar precios y a salir con promociones agresivas, muchas veces encubiertas”, explicó Mario Rusmando.

El especialista detalló que esas promociones no siempre son evidentes: “Vos ves una etiqueta que dice ‘precio regular’ y al lado uno tachado, pero en realidad ese valor inflado nunca fue real. Es una estrategia para poder liquidar stock sin admitir que el mercado se les vino abajo”.

En paralelo a esta crisis de consumo, Rusmando se refirió a una polémica que sacude al sector: la posible derogación de dos normativas clave del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el Comprobante de Ingreso de Uva (CIU) y la Declaración Final de Cosecha.

“El CIU es el documento que se genera cuando la uva entra a la bodega. Ahí queda registrado cuántos kilos entran, qué variedad es, de qué viñedo proviene, quién es el propietario y hasta el tenor azucarino, que permite saber cuál va a ser el alcohol del vino. Eso le da identidad al vino. Sin eso, perdés la trazabilidad”, explicó.

Rusmando advirtió que la intención oficial de eliminar estos controles bajo la lógica de “controlar solo el producto final” es peligrosa: “No es una gaseosa. El vino es un orgullo nacional y se controla todo su proceso, no solo si al final hace daño o no. Si no sabés de dónde viene la uva ni cómo se elaboró, perdés todo el valor del origen”.

En ese sentido, puso como ejemplo el prestigio de ciertas zonas vitivinícolas: “Hoy decir que un vino es del Valle de Uco tiene un enorme peso de marketing. Pero si el CIU deja de existir, cualquiera podría poner Valle de Uco en la etiqueta sin que nadie sepa realmente de dónde salió esa uva”.

También se refirió a la importación de uvas o mosto desde otros países, algo que ya existe pero bajo reglas claras: “Hay bodegas que traen uva o mosto de Chile, por ejemplo, para variedades como el Sauvignon Blanc. Eso está permitido, pero tiene que declararse y figurar en la etiqueta. El consumidor sabe lo que está comprando. Si se derogan estas normativas, eso podría desaparecer”.

Por último, el periodista remarcó que el reclamo no es político sino sectorial: “No lo pide un partido ni una oposición. Lo piden todos: las bodegas, los productores, los gobernadores de las principales provincias vitivinícolas. Son solo dos normas de un total de 973, pero son las que garantizan la identidad y la transparencia del vino argentino”.

“Estamos en una pausa por la cosecha, pero después de marzo o mayo esto se tiene que resolver. Porque en un momento donde el mercado está deprimido y los precios por el piso, lo único que no se puede perder es la confianza en lo que estamos tomando”, concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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