“La gripe todos los años va cambiando su fisonomía, por eso tenemos que volver a vacunarnos anualmente. La inmunidad que generamos con la vacuna o con la infección de un año ya no sirve para el otro”, explicó Gabriela Piovano, al tiempo que señaló que la circulación de nuevas variantes es un fenómeno esperado, ligado a los cambios estacionales y a la mayor capacidad de transmisión de algunos virus.
En ese sentido, la infectóloga aclaró que el reciente brote que generó preocupación no implica una mayor letalidad del virus: “No es que esta gripe sea más virulenta. Muchas veces se genera un golpe de efecto mediático con los nombres de las variantes, pero lo que estamos viendo es la consecuencia de poblaciones de riesgo expuestas y con bajos niveles de vacunación”.
Piovano remarcó que en Europa y en el hemisferio norte el impacto fue mayor debido a que se trata de poblaciones envejecidas y con un fuerte crecimiento del antivacunismo. “Eso derivó en muchos ingresos hospitalarios y algunas muertes, pero no porque el virus sea más agresivo, sino por la falta de protección”, subrayó.
Consultada sobre la posibilidad de retomar el uso del barbijo, la médica fue clara: “El cubreboca no debería ser una medida excepcional. Cuando una persona tiene fiebre, tos o secreciones, tiene que usar barbijo, restringir la circulación y evitar el contacto con personas internadas o con problemas de salud. Cuidar al otro es cuidarse uno”.
Asimismo, destacó la importancia de la vacunación antigripal en los grupos de riesgo, como adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades preexistentes. “La vacuna no evita necesariamente el contagio de esta variante, pero sí disminuye de manera significativa la posibilidad de una evolución grave y la muerte”, afirmó.
Piovano también descartó que el escenario actual pueda compararse con el vivido durante la pandemia de COVID-19: “Con la gripe no va a pasar lo que ocurrió con el coronavirus en la etapa prevacuna. Hoy no estamos frente a una letalidad ni a una saturación del sistema como aquella”.
Finalmente, advirtió que el coronavirus continúa circulando, aunque con menor impacto gracias a la inmunidad adquirida: “El virus no se volvió bueno, pero la población está más protegida. Lo mismo debería ocurrir con la gripe si se sostuvieran hábitos de cuidado y se reforzara la vacunación. El antivacunismo tiene consecuencias concretas y las estamos viendo”. (www.REALPOLITIK.com.ar)