La dirección provincial de Automotores y Embarcaciones Oficiales (DAEO) atraviesa días de fuerte reconfiguración interna luego de que se confirmara la salida de su director, Ariel Abelando, en un contexto marcado por denuncias internas, auditorías y una seguidilla de publicaciones periodísticas que dejaron al descubierto graves irregularidades en el manejo del parque automotor del estado bonaerense.
Según pudo reconstruir REALPOLITIK a partir de testimonios coincidentes, este viernes será el último día de Abelando al frente del organismo. En las últimas horas, distintos empleados comenzaron a despedirse, dando por cerrada una etapa que ya venía fuertemente cuestionada dentro de la propia estructura administrativa.
Fuentes internas consultadas por este medio aseguran que la salida del ahora exdirector no fue un hecho aislado ni repentino. Por el contrario, explican que desde hace meses la DAEO era señalada como un área “problemática”, con reiterados comentarios en distintos ministerios sobre situaciones irregulares vinculadas a vehículos oficiales, faltantes de autopartes y movimientos poco claros dentro de los depósitos.
En ese marco, la publicación de la nota de REALPOLITIK sobre la desaparición de un vehículo oficial restaurado —un Peugeot 205 GLD considerado por trabajadores como un “auto de museo”— terminó de acelerar un proceso que ya estaba en marcha. “Eso fue la frutilla”, sintetizó un allegado a la subsecretaria de Gobierno, Paula Verónica Ferraris, y la secretaria General, Agustina Vila.
De acuerdo a la información recabada, la salida de Abelando no sería el único movimiento. También se produjeron desplazamientos en áreas clave del organismo, entre ellas sectores vinculados al control de vehículos en desuso y al circuito previo a la compactación, donde se verifican las condiciones en que ingresan las unidades.

En ese marco, según testimonios internos recabados por REALPOLITIK, dentro de la DAEO también fue señalado el accionar de Germán Sigampa, quien cumplía funciones operativas en sectores vinculados al control de vehículos y al movimiento de unidades dentro del predio. De acuerdo a las fuentes consultadas, su función era mencionada de manera recurrente en los relatos internos sobre el circuito previo a la compactación y el manejo de autopartes, aunque sin que existiera una designación formal que delimitara responsabilidades jerárquicas. En la práctica cumplía el rol de jefe de departamento de Rezagos, por lo que, para que un vehículo oficial fuera compactado, su firma resultaba absolutamente necesaria.
Los testimonios internos describen un esquema donde determinadas funciones críticas eran ejercidas por empleados sin designaciones formales de jefatura, pero con capacidad operativa para validar ingresos, estados de vehículos y movimientos dentro de los galpones. En ese contexto, señalan que si determinadas verificaciones no se realizaban correctamente, los autos no podían ingresar al circuito administrativo, lo que abre interrogantes sobre los controles efectivos.
A las irregularidades vinculadas a autopartes y combustible se suman observaciones sobre reparaciones y servicios mecánicos. De acuerdo a los testimonios recogidos, en el área se detectaron facturaciones elevadas en talleres externos que trabajaban de manera recurrente con la flota oficial, lo que despertó sospechas sobre posibles sobreprecios.
Estos elementos se agregan a un historial reciente de denuncias sobre contrataciones directas, reparaciones infladas y vehículos ocultos, muchas de las cuales ya habían sido expuestas por REALPOLITIK en investigaciones anteriores.
En ese marco, el día lunes, el clima interno en la DAEO se vio atravesado además por auditorías vinculadas al funcionamiento de la guardia del predio. Según pudo saber este medio, las inspecciones no estuvieron relacionadas directamente con la causa de las autopartes, sino con denuncias internas por el cobro irregular de horas adicionales y el incumplimiento de los servicios asignados.

El resultado fue un escenario de fuerte malestar, ausencias laborales y un virtual parate de actividades durante una jornada completa, lo que terminó de consolidar la percepción de crisis dentro del organismo.
Tal como REALPOLITIK viene informando, la DAEO arrastra desde hace años un entramado de denuncias, advertencias internas y episodios nunca del todo esclarecidos, que incluyen faltantes de autopartes, urgencias llamativas por compactar vehículos y controles laxos sobre bienes públicos de alto valor.
La salida de Ariel Abelando se inscribe en ese contexto. Más allá de las responsabilidades individuales que eventualmente puedan determinarse, lo ocurrido vuelve a poner bajo la lupa el funcionamiento de un área sensible del estado provincial, encargada de administrar un patrimonio millonario en un contexto de ajuste y escasez de recursos.
Por ahora, el organismo inicia una nueva etapa con cambios en su conducción y con múltiples interrogantes abiertos. Las fuentes coinciden en un punto: lo sucedido difícilmente sea un hecho aislado, sino parte de un problema estructural que excede nombres propios y reclama controles efectivos, decisiones políticas claras y una revisión profunda de los mecanismos de gestión de Axel Kicillof. (www.REALPOLITIK.com.ar)