Darío Acosta contó que nunca imaginó que su destino estaría ligado al mar. Proveniente de una localidad de apenas 3 mil habitantes, ubicada a unos 80 kilómetros de Necochea, reconoció que la vocación apareció casi de manera inesperada. “Nunca me imaginé que iba a ser guardavidas. Me encontré con esto y me encantó. Me llena el alma, lo hago con pasión”, expresó.
Durante la entrevista, recordó uno de los momentos más difíciles de su carrera, ocurrido en su primer día de trabajo, recién recibido, en el balneario San Cayetano. “Desde la inexperiencia y el susto, me metí sin avisar a nadie. Había tres personas en problemas en el agua”, relató. En esa situación límite, logró rescatar a una de ellas, mientras que las otras fueron asistidas con la ayuda de una moto de agua y de sus compañeros. “Eso fue lo que más me marcó”, confesó desde el Balneario Poseidón.
Consultado sobre la imprudencia en el mar, Acosta señaló que el problema combina desconocimiento y subestimación del peligro. “Hay mucha gente que no conoce el mar y no entiende qué significan las banderas. Nuestra función no es solo sacar gente del agua, sino educar, explicar cómo es el mar y qué recaudos hay que tener, sobre todo con los chicos”, explicó.
En ese sentido, advirtió que muchos accidentes no están relacionados directamente con el ahogamiento. “Hay días de ola grande en los que la gente se mete igual y termina con dislocaciones o golpes fuertes. El mar no perdona la imprudencia”, remarcó.
A lo largo de tres décadas de trabajo, los rescates se volvieron parte de la rutina. “Rescates hay casi todos los días, especialmente en la zona céntrica”, afirmó. Sin embargo, reconoció que una de las situaciones más tensas que vivió no fue dentro del agua, sino durante una emergencia por muerte súbita en Quequén. “Ahí sentí el peso real de que hay una vida adelante. Por suerte, con el desfibrilador y el trabajo en equipo, salió bien”, contó, y destacó el agradecimiento posterior de la persona asistida.
Acosta también se refirió a la evolución de Necochea en materia de seguridad en playas. “Hoy hay más guardavidas y mayor cobertura que antes. Eso es un punto muy a favor”, sostuvo, y explicó que la distribución se realiza en función del frente de cada balneario, con dos guardavidas cada 80 metros.
Además, resaltó una de las principales características de la ciudad: la amplitud de sus playas. “Con marea baja hemos medido hasta 150 metros de arena. Ves mucha gente y aun así sobra playa. Esa es una gran diferencia con otros balnearios”, comparó.
En el tramo final, el guardavidas valoró el aprendizaje constante que le deja su profesión. “Aprendo todos los días, incluso de los compañeros más jóvenes. Esto es un intercambio permanente”, aseguró, y destacó la importancia de formar guardavidas locales que conozcan el mar.
Antes de despedirse, invitó a seguir la cuenta de Instagram Guardavidas del Atlántico, una iniciativa de jóvenes guardavidas donde se informa sobre el estado del mar, el clima y las mareas. “La idea es que la gente llegue a la playa informada y más segura”, concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)