Martes 3 de febrero de 2026

Opinión

Abandono

Córdoba: El vaciamiento silencioso de un sueño de dignidad

01/02/26 | En el corazón de la provincia de Córdoba, bajo el cielo cordobés que debería cobijar el futuro de sus trabajadores, se está gestando una tragedia por goteo. No es un error de cálculo, ni una simple crisis económica; es una incoherencia sistémica que huele a abandono. 


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Por:
Carlos Emanuel Cafure

El gobierno de Martín Llaryora, en un acto de cinismo, ha decidido asfixiar el bolsillo del empleado público aumentando sus aportes, mientras, por la puerta de atrás, desangra la misma Caja de Jubilaciones de Córdoba que debería protegerlos.

La maniobra es tan clara como dolorosa. Por un lado, se exige un sacrificio mayor a quienes ya sostienen el sistema. Por el otro, se multiplica la precarización: el incremento desmedido de contratados bajo la figura del monotributo. Estos trabajadores, piezas fundamentales del engranaje estatal, no aportan a la Caja de Jubilaciones, Pensiones y Retiros de Córdoba, sino al sistema nacional. 

Es la propia provincia quien, mediante esta "tercerización" de la fuerza laboral, desfinancia su propio sistema previsional.

¿Es incoherencia o un plan deliberado?

La respuesta se refleja en la angustia del trabajador, que ve cómo su esfuerzo presente se licua en un futuro incierto.

Ante este escenario, surge una pregunta que quema: ¿Dónde estuvieron los sindicatos? Durante años, hemos sido testigos de una pasividad que asusta.

¿Cuántos paros se han hecho, para exigir el ingreso de nuevos agentes a planta permanente?

¿Cuántas movilizaciones reales han buscado terminar con una intervención de casi 30 años, que le quita autonomía a nuestra Caja?

La omisión también es una forma de consentimiento. Al no exigir el ingreso genuino de personal a la planta, los gremios han permitido que la relación entre activos y pasivos se deteriore peligrosamente. 

Hoy, esa tasa de sostenimiento es una alarma roja: cada vez hay menos espaldas para cargar con el peso de quienes ya entregaron su vida al servicio público.

El panorama es alarmante. 

El trabajador cordobés aporta un porcentaje significativamente mayor al de otras provincias, bajo la promesa de una vejez digna. Sin embargo, lo que asoma en el horizonte es la incertidumbre. 

Si la base de aportantes se achica y la intervención política persiste, la "jubilación digna" pasará de ser un derecho a ser un mito de archivo.

No podemos permitir que el retiro sea sinónimo de indigencia. Es momento de que el sentimiento de injusticia se transforme en compromiso. 

Si no defendemos hoy la Caja de Jubilaciones de Córdoba, si no exigimos transparencia y el fin de la precarización en los ámbitos estatales, el mañana será solo un eco de lo que pudo ser

La dignidad del jubilado no se negocia; se defiende con la verdad y la acción.

 

(*) Carlos Emanuel Cafure, abogado.

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