Lunes 2 de febrero de 2026

Nacionales

La conexión con el “intermediario”

$Libra y la pista menos visible: Una transportadora de caudales

02/02/26 | Un jubilado sin antecedentes en el mundo cripto aparece como intermediario clave en la estafa del token $Libra, el escándalo que sacude al presidente Javier Milei. Detrás de su nombre, REALPOLITIK reconstruyó el entramado societario, los antecedentes y las conexiones empresarias que hoy son parte central de la investigación.


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Por:
Santiago Sautel

Orlando Rodolfo Mellino tiene 75 años y no presenta antecedentes conocidos en el mundo cripto, financiero ni tecnológico. Sin embargo, su nombre quedó en el centro de la causa judicial que investiga la estafa vinculada al token $Libra luego de que se lo identificara como uno de los intermediarios locales que recibieron y redistribuyeron fondos enviados por el empresario estadounidense Hayden Davis, creador del proyecto.

Según consta en el expediente, a fines de enero de 2025 Mellino recibió en dos transferencias cripto más de un millón de dólares, que ingresaron a una billetera a su nombre y fueron reenviados en cuestión de horas a otras direcciones virtuales que hoy están bajo análisis judicial. Para el fiscal de la causa, esa cuenta habría funcionado como una “rampa de salida” del dinero, un eslabón clave entre el origen de los fondos y su destino final.

El perfil personal de Mellino es, cuanto menos, llamativo. Según una investigación de REALPOLITIK, no registra vehículos a su nombre y, aun así, durante un período preciso y sensible, figuró -a la par de su conviviente- como gerente y socio mayoritario de una empresa registrada ante el Banco Central de la República Argentina (BCRA) como transportadora de caudales. Ese dato, hasta ahora poco explorado, es el que abre una nueva línea de interrogantes en el caso que complica a Javier Milei.

La empresa es Logística Latinoamericana JEG SRL, una firma radicada en la Ciudad de Buenos Aires que, lejos de ser una sociedad residual o inactiva, exhibe una historia societaria compleja, con cambios acelerados de autoridades, ingresos y salidas abruptas de socios, antecedentes judiciales relevantes y perfiles personales que no terminan de encajar con el volumen de dinero que circuló en el caso $Libra.

La novedad no está solo en lo ya publicado sobre Orlando Rodolfo Mellino, sino en el entramado empresario que lo rodeó, el tipo de sociedad que llegó a controlar y el momento preciso en el que lo hizo.

Mellino, un gerente fugaz en una empresa de transporte de valores

El 8 de febrero de 2023, Logística Latinoamericana JEG SRL cambió por completo su composición societaria. Todos los socios originales cedieron la totalidad de sus cuotas y el control pasó a manos de Orlando Rodolfo Mellino, quien se quedó con el 90 por ciento del capital social, y de Miriam Gladys Mingorance, titular del 10 por ciento restante. En ese mismo acto, Mellino fue designado gerente de la compañía.

Su paso por la empresa fue tan breve como llamativo. Apenas siete meses después, el 23 de agosto de 2023, presentó su renuncia al cargo, que fue formalizada por escritura pública en septiembre de ese mismo año. Desde entonces, la gerencia quedó exclusivamente en manos de Mingorance.

La secuencia temporal resulta difícil de ignorar. Mellino ingresó, asumió el control de una empresa habilitada para transportar valores y se retiró en menos de un año, dejando la gestión diaria en manos de su pareja. Ambos figuran como convivientes en registros de domicilio y ninguno registra vehículos a su nombre, un dato que refuerza las dudas sobre la capacidad operativa real y el rol efectivo que cumplió cada uno dentro de la sociedad.

Mingorance, control operativo y continuidad

Tras la salida de Mellino, Miriam Gladys Mingorance quedó como única gerente de Logística Latinoamericana JEG SRL Aunque formalmente conserva una participación minoritaria en el capital, es quien desde septiembre de 2023 ejerce el control operativo de la empresa.

El dato no es menor: la salida del socio mayoritario no implicó una ruptura del esquema original, sino una continuidad dentro del mismo núcleo familiar. La empresa siguió funcionando sin cambios visibles en su estructura formal, aun cuando quien concentraba el 90 por ciento de las cuotas sociales se retiró de la gestión.

En el contexto del caso $Libra, esta transición plantea interrogantes sobre la verdadera distribución del poder dentro de la sociedad y sobre si la renuncia de Mellino respondió a razones comerciales genuinas o a la necesidad de correrse formalmente de una firma sensible.

Feldsztejn: Pandora Papers y sociedades superpuestas

Uno de los fundadores de Logística Latinoamericana JEG fue Eric Feldsztejn, un empresario cuyo recorrido excede ampliamente esta sociedad. Feldsztejn aparece domiciliado en la sede de una empresa llamada Sportfitness Belgrano, ubicada en Blanco Encalada al 2600, un dato que ya de por sí llama la atención por su informalidad.


La sede de Sportfitness Belgrano donde está domiciliado Feldsztejn.

Pero el dato más relevante es su mención en los Pandora Papers, donde figura como propietario de Griffin Group Consulting Corporation, una empresa hoy inactiva con domicilio en La Lucila, partido de Vicente López. Esa aparición lo conecta con estructuras offshore que nada tienen que ver con la logística tradicional.

A su vez, Feldsztejn también estuvo vinculado a Harbor Place SRL, una firma que atravesó una reorganización societaria tras la muerte de su gerente en 2018. 

Levin, un perfil ajeno al transporte de valores

Guido Alejandro Levin fue otro de los socios originales de Logística Latinoamericana JEG. Su recorrido empresarial muestra un perfil difícil de asociar con una empresa dedicada al transporte de caudales. Levin figura como gerente de Abruguis SRL, una sociedad dedicada a actividades gastronómicas, servicios de catering y comercialización de productos culturales, incluyendo instrumentos musicales.

Su formación como analista de sistemas y su inserción en rubros completamente distintos refuerzan la pregunta sobre cómo y por qué terminó integrado a una firma habilitada para mover valores, un sector que suele requerir antecedentes específicos y estructuras operativas complejas.

Romano, del transporte de valores al negocio inmobiliario

Jonathan David Romano, quien fue gerente de Logística Latinoamericana JEG en su primera etapa, aparece luego vinculado a PIE 5037 SA, una sociedad anónima dedicada al desarrollo y administración de negocios inmobiliarios. Se trata de una empresa con capital significativo, múltiples socios profesionales y un objeto social claramente orientado al mercado de bienes raíces.

El contraste entre ambos mundos —la logística de valores y el negocio inmobiliario— vuelve a marcar una constante dentro de la firma: la ausencia de trayectorias coherentes con la actividad específica que decía desarrollar.

Rozental, el quebrado

El caso de Darío Gabriel Rozental es aún más contundente. Exsocio minoritario y exgerente de Logística Latinoamericana JEG, Rozental fue declarado en quiebra en 2003 en una causa iniciada por el Banco Río de la Plata. El proceso incluyó la entrega forzosa de bienes, la prohibición de realizar pagos y la intervención de un síndico designado por la Justicia comercial.

Ese antecedente, lejos de ser anecdótico, vuelve a poner en cuestión los controles previos y la idoneidad de quienes integraron una empresa registrada como transportadora de valores.

Una empresa, una causa y demasiadas coincidencias

Logística Latinoamericana JEG SRL no es una sociedad marginal. En 2018 fue incluso parte activa en un pedido de quiebra contra otra empresa, The Art Bureau SA, que figuraba en el Registro Público de Agencias de Publicidad del Ente Nacional de Comunicaciones, en pleno apogeo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

El juzgado Nacional en lo Comercial Nro. 4 decretó la quiebra de la empresa The Art Bureau SA a partir de un pedido presentado por la propia Logística JEG, que actuó en ese expediente como acreedora. No se trató, entonces, de una quiebra autoiniciada ni de un proceso casual, sino de una acción judicial impulsada por la transportadora de valores, que logró que la Justicia reconociera la existencia de una deuda impaga y avanzara con la liquidación de la firma fallida.

El dato no es menor: demuestra que Logística Latinoamericana JEG no era una sociedad inactiva ni una estructura meramente formal, sino una empresa con capacidad operativa, administrativa y legal para litigar, reclamar créditos y moverse dentro del sistema comercial y concursal argentino. Ese antecedente cobra una dimensión distinta a la luz del caso $Libra, ya que se trata de la misma firma que, años más tarde, tuvo como gerente y socio mayoritario a Rodolfo Mellino, hoy señalado como intermediario en una operatoria millonaria bajo investigación judicial que salpica al presidente Milei.

En el caso $Libra, su rol como intermediario no puede leerse de manera individual ni descontextualizada, sino como parte de una estructura previa que ya mostraba inconsistencias, zonas grises y una llamativa distancia entre los perfiles personales y las actividades declaradas. La investigación judicial deberá determinar responsabilidades penales, pero el recorrido empresario reconstruido hasta aquí deja en evidencia que, detrás de la estafa cripto, hubo algo más que una billetera digital: existió una red, con nombres, sociedades y antecedentes que hoy vuelven a quedar bajo la lupa. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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