"El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur se firmó hace dos semanas en Paraguay después de más de 25 años de negociaciones. El objetivo es crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado de 700 millones de personas y la eliminación de aranceles para más del 90 por ciento del comercio bilateral", explicó Jaqueline Guzmán.
Sin embargo, señaló que tras la firma, el Parlamento Europeo decidió frenar su avance: "Se sometió a votación porque existen aspectos del acuerdo que dejan de lado ciertos estándares de bienestar animal y medioambiental que tiene la Unión Europea, en contraposición al Mercosur".
Desde Sinergia Animal, organización que trabaja en el sur global, la preocupación principal radica en las condiciones en las que se producen los alimentos de origen animal. "La Unión Europea tiene políticas de bienestar animal mucho más avanzadas que el Mercosur. Nos preocupa que se exporten productos provenientes de animales que viven en condiciones que en Europa ya fueron ilegalizadas hace más de diez años", sostuvo.
En ese sentido, mencionó prácticas como las jaulas de batería en la industria del huevo y las jaulas de gestación para cerdas. "En la Unión Europea las jaulas de batería fueron prohibidas en 2012, pero en el Mercosur siguen siendo una práctica normalizada: más del 90 por ciento de los huevos que consumimos provienen de gallinas enjauladas", detalló.
Guzmán también alertó sobre el impacto ambiental del modelo productivo: "La industria ganadera es una de las mayores responsables de la deforestación y afecta gravemente a los ecosistemas y a las comunidades indígenas que viven en las zonas donde se produce el alimento para engordar a los animales".
Además, vinculó estas prácticas con riesgos para la salud pública. "Muchas enfermedades zoonóticas provienen del hacinamiento de los animales y del uso masivo de antibióticos. Esto genera un problema gravísimo que es la resistencia antibiótica, que ya se cobra muchísimas vidas y es una amenaza muy grande a futuro", explicó.
Respecto al trabajo de la organización, Guzmán indicó que Sinergia Animal impulsa compromisos empresariales para mejorar las condiciones de producción. "Presionamos a las compañías para que utilicen huevos de gallinas libres de jaulas y para que se eliminen las jaulas de gestación en cerdas, especialmente en países como Brasil, donde estas prácticas generan un sufrimiento animal extremo".
Sin embargo, lamentó que las organizaciones defensoras de los animales no estén incluidas en las negociaciones del acuerdo. "No estamos involucrados en estas discusiones, lo cual es un problema. Demandamos que se dé lugar a organizaciones que defiendan a los animales y protejan el medio ambiente, porque este tipo de acuerdos tienen consecuencias muy grandes", afirmó.
Finalmente, Guzmán expresó su expectativa de que el tratado no avance sin modificaciones sustanciales: "Esperamos que el acuerdo siga frenado y que tanto la Unión Europea como el Mercosur lleguen a mejores negociaciones. Es fundamental que se garantice el bienestar animal, la protección de la salud pública y que no haya impactos ambientales tan altos antes de que se implemente". (www.REALPOLITIK.com.ar)