“El partido, a nivel nacional, provincial y local, está teniendo un profundo debate sobre a quién representa, cuáles son sus valores y qué ideas tiene para ofrecerle a la gente”, afirmó César Camacho, y recordó que históricamente la Unión Cívica Radical fue “un baluarte de la democracia, del republicanismo y de la defensa de las instituciones”, valores que hoy considera en crisis.
En ese sentido, sostuvo que si bien la crisis institucional atraviesa a todos los partidos políticos, el radicalismo tiene una responsabilidad especial por su historia: “Es el partido político moderno más antiguo de la Argentina. Tenemos valores que siempre vamos a reivindicar, como la fortaleza de las instituciones, aunque parezca que están fuera de moda”.
Sin embargo, Camacho fue crítico con la actual conducción local: “Hoy la conducción partidaria no representa los valores del radicalismo. No hablo de nombres propios, sino de una conducción que está en crisis por sus objetivos y por su rol político”. En particular, cuestionó la falta de una postura clara frente al gobierno municipal: “El radicalismo no habla, no dice cosas, no se para sobre los temas que afectan a los vecinos. Hoy prácticamente no tiene voz, y cuando perdés la voz, perdés la representatividad”.
Para el dirigente, el partido está encerrado en discusiones internas y en acuerdos de corto alcance: “Está atrapado en los comités y en la lógica de ver qué se puede arreglar con el intendente de turno para mantener pequeños espacios de poder, que cada vez son más chicos”. Como ejemplo de ese retroceso, señaló la escasa representación legislativa: “Hoy el radicalismo tiene un solo concejal en La Plata, y eso es una clara señal de que estamos discutiendo cosas que a la gente no le interesan”.
Camacho también criticó la actitud del partido en debates clave, como la aprobación del Código de Ordenamiento Urbano: “No hubo una sola institución académica o profesional que estuviera de acuerdo con la totalidad del código, y sin embargo el radicalismo no las escuchó. No se pueden tomar decisiones que afectan directamente a la gente sin escuchar a los expertos”.
En relación al vínculo con la Universidad Nacional de La Plata y el rol de Franja Morada, reconoció que existe una gran representación académica que no logra trasladarse a la política partidaria: “La Franja tiene muchísimo para aportar, sobre todo en la cercanía con la gente. Los militantes hablan todos los días con estudiantes, mientras que los militantes del radicalismo no hablamos todos los días con los vecinos, y ahí hay algo que deberíamos aprender”.
De cara a la renovación de autoridades, Camacho reivindicó la interna como mecanismo democrático, aunque advirtió sobre su desgaste: “Por idiosincrasia creemos que la interna es la forma más sana, pero la realidad es que hoy a la gente no le importa una interna del radicalismo”. Aun así, confirmó su intención de disputar la conducción: “Tenemos la voluntad de conducir el partido a nivel local y de enfrentar a la actual conducción, porque no está pensando en el futuro de la UCR”.
Finalmente, fue contundente al marcar el rumbo que, a su entender, debería tomar el partido: “Queremos que el radicalismo vuelva a ser un partido de masas, con vocación de poder y con objetivos claros. Hoy tenemos que ser una oposición al gobierno de Julio Alak, pero no por una cuestión de camisetas, sino porque tenemos visiones distintas de la ciudad y de cómo se gobierna”.
Y concluyó: “No se trata de una lógica Boca-River o peronistas contra radicales. Se trata de saber qué representamos y qué queremos. Creemos que la conducción actual no representa al radicalismo, y por eso la vamos a enfrentar”. (www.REALPOLITIK.com.ar)