En primer lugar, Gustavo Córdoba explicó que el punto de partida para analizar la imagen del gobierno es el resultado electoral: “El gobierno tiene un apoyo directo, concreto, de un 40 por ciento de la población”, lo que le otorga “una cierta y muy relevante fortaleza electoral”, sobre todo frente a “la fragmentación opositora” y a un antimileísmo que “todavía está en construcción y que no tiene una representación política directa o concreta”.
En ese marco, señaló que desde el plano político la gestión libertaria llega fortalecida tras los comicios de octubre: “El gobierno claramente está mucho mejor que antes de las elecciones de octubre porque ha logrado no solamente un triunfo inobjetable, sino además tiene una gran ventaja en la cantidad de diputados y senadores que ha sumado en el Congreso”, además de haber modificado el rol de actores clave dentro del sistema político.
Sin embargo, advirtió que el escenario general es hoy más crítico que antes: “Yo creo que es más crítico que antes porque es la tercera elección consecutiva en términos positivos que tiene el gobierno”, lo que implica que “ya es muy difícil echarle la culpa a alguien que no sea el propio gobierno”. En ese sentido, subrayó que el principal problema está en la economía: “Si lo comparamos con octubre, la economía está peor que antes de las elecciones”.
Córdoba fue contundente al describir la situación económica actual: “El panorama de los despidos, el panorama de los cierres de las fábricas, el panorama de cómo está la recesión impactando en toda la actividad económica, es una realidad que estamos peor que antes de la elección”. Y agregó: “Tiene una pésima administración de lo económico, entonces apela siempre a la intolerancia discursiva y narrativa y busca proyectos que dividen, con discursos de odio a la sociedad, para evitar hablar de la cuestión económica”.
En ese marco, sostuvo que el gobierno utiliza debates secundarios para correr el eje de la discusión: “Cada vez que empieza la zozobra económica, salen los temas de la batalla cultural”, porque “la discusión posterior relativiza el análisis sobre la economía”. Incluso cuestionó la idea de estabilidad macroeconómica: “Si vos tenés realmente estabilizada la macro, no hubieses necesitado tres rescates consecutivos del Fondo Monetario Internacional y del gobierno de Donald Trump”.
Respecto del empleo, fue lapidario: “Este gobierno ha sido hasta acá uno de los peores en el aspecto de crear empleo”, y precisó: “Hasta el día de hoy contabilizamos 220 mil empleos destruidos, tanto en la parte privada como en la parte pública”.
Sobre el escenario político a futuro, Córdoba planteó que el ejecutivo está obligado a mostrar resultados: “El gobierno está solo en el centro de la escena, está obligado a producir resultados”, y advirtió que, para evitar una convergencia opositora, “tiene que producir alguna recuperación del poder adquisitivo, de la actividad económica y revertir la destrucción del empleo”.
Al analizar la oposición, fue especialmente crítico con el peronismo: “Es la primera vez que el peronismo colabora con el antiperonismo en la destrucción del peronismo”, y añadió: “Nunca se había dado este episodio de ver a un peronismo con tan poca iniciativa”. Según explicó, existe “una suerte de vacío en el debate político” que también se refleja en la falta de una política exterior clara.
En ese sentido, afirmó: “Hoy no tenemos política exterior, no hay debate”, y cuestionó el alineamiento con Estados Unidos: “Nos hemos enganchado a la política personal de una persona que es Donald Trump”, lo que genera “mucha inestabilidad y ruptura del orden internacional”. Además, recordó que la opinión pública no acompaña mayoritariamente ese rumbo: “Un 52 por ciento eligió la neutralidad como posición de nuestra política exterior”.
Sobre el vínculo con Washington, fue categórico: “Este acuerdo con Estados Unidos es tan asimétrico, tan favorecedor de los intereses norteamericanos, que da un poquito de vergüenza entender que prácticamente damos todo y no pedimos nada a cambio”.
En relación con el peronismo y el mundo del trabajo, Córdoba remarcó que “la mirada tradicional del peronismo no alcanza a cubrir” la nueva realidad laboral, atravesada por plataformas digitales y nuevas formas de empleo. A esto se suma, según dijo, un grave problema de comunicación política: “Los menores de 35 años se informan casi exclusivamente en formato de telefonía celular”, y “no hay hoy en la política tradicional formas de que piensen la comunicación digital con esos votantes”.
Al analizar el comportamiento electoral, sostuvo que el votante argentino es complejo pero conservador: “Es muy de dar continuidad”, y recordó que las reelecciones presidenciales se explicaron por mejoras en el poder adquisitivo. Sobre Milei, afirmó: “Eso no lo ha logrado hasta acá”, aunque explicó que muchos lo votaron por miedo a un escenario peor: “Muchos votantes terminaron de votar al gobierno para que no ocurra ese lunes negro”.
Finalmente, Córdoba reflexionó sobre el clima social actual: “Hay mucha gente que cree que se va a salvar sola, tiene esa mirada individualista, casi egoísta desde el punto de vista social”, y concluyó que el gobierno “tiene todas las oportunidades para mejorar”, aunque condicionado por un contexto internacional inestable: “Somos más bien el furgón de cola de un presidente norteamericano que está conduciendo al mundo sin orden”. (www.REALPOLITIK.com.ar)