Con casi dos décadas de trayectoria, Pablo Fossano repasó sus inicios y el recorrido del estudio: “Arranqué en 2005 y en 2006 abrí el local. Ya hace un par de décadas que estoy en esto, mayormente en Necochea, aunque también estuve afuera”. En ese sentido, destacó cómo cambió la mirada social sobre los tatuajes: “En esas épocas había mucha menos información, otro tipo de prejuicios, era otra sociedad. Hoy es como una moda, es muy raro ver a alguien que no tenga un tatuaje”.
Consultado por las diferencias entre temporadas, explicó que el trabajo varía mucho según la época del año: “En invierno se hacen laburos más grandes, que llevan más sesiones, y en verano son cosas más pequeñas, rápidas, para el turista que viene y se quiere llevar un recuerdo”. Sin embargo, advirtió que la situación económica golpeó de lleno al rubro: “Desde hace 10 años viene cada vez menos gente y estos dos últimos años fueron, lejos, las peores temporadas”.
El tatuador fue contundente al describir el retroceso de la actividad: “Hace seis años atrás éramos cuatro o cinco trabajando en temporada; las últimas dos o tres las hice solo”. Y agregó que no se trata de un problema exclusivo de su sector: “No es solo en el rubro mío, también le pasa a otros colegas y a otros rubros”.
Sobre el perfil del público, Fossano remarcó: “Nosotros trabajamos con gente de clase media, familias que tienen dos laburos, que ahorran, y que año tras año han reducido los días de vacaciones”. En esa línea, describió un cambio notorio en el turismo: “Antes venían 15 o 20 días, ahora vienen un fin de semana, ven el pronóstico y hacen una escapadita”.
En cuanto a los temores frecuentes de quienes se tatúan por primera vez, llevó tranquilidad y subrayó la importancia de la información y la bioseguridad: “Está bueno que la persona pregunte, que no tenga vergüenza, porque hay una bioseguridad que está a la altura y respalda al cliente de que no le va a pasar nada”. Además, aclaró que muchos mitos quedaron atrás: “Hace varios años atrás había colores que producían reacciones, materiales que no estaban homologados, pero hoy todo eso mejoró muchísimo y está mucho más controlado”.
Respecto a los cuidados en verano, explicó que tatuarse en esa época no es un problema si se toman precauciones: “Es indistinto. Si te tatuás en verano no te podés meter al mar, a la pileta con cloro ni ponerte al sol, salvo que uses parches dérmicos”. Sobre esta innovación, detalló: “Son parches que permiten que la piel respire, pero no entra la molécula de agua, entonces te podés meter al mar o a la pileta”.
Fossano también se refirió a las convenciones de tatuajes y su importancia para el sector: “Cuando participás y estás al lado de artistas de nivel internacional es muy motivador y también es muy lindo para que la gente de la ciudad se involucre e informe”. En ese marco, confirmó que se prepara una nueva edición local: “Seguramente va a ser en agosto, como todos los años”.
Finalmente, habló sobre su estilo y la diversidad de trabajos que realiza: “Empecé muy enfocado en lo japonés, después realismo, después color, new school. Me gusta no encasillarme y probar”. Y concluyó destacando el desafío constante del oficio: “Todo el tiempo es una apuesta y un desafío, porque hay que garantizar que el tatuaje quede acorde a las expectativas de la persona”. (www.REALPOLITIK.com.ar)