“Estamos viviendo un momento que nunca pensé que íbamos a vivir”, afirmó al inicio de la entrevista, al tiempo que recordó su participación como postulante al cargo de Defensora Nacional de los Derechos del Niño: “Soy postulante para el cargo de defensora nacional de los Derechos del Niño, un concurso que se abrió el año pasado y que todavía no se terminó de dirimir. Es un tema absolutamente politizado, un concurso absolutamente turbio”.
En ese sentido, Romero cuestionó la falta de independencia del organismo y advirtió sobre la orientación ideológica de quienes buscan ocupar ese rol clave: “Están queriendo poner a dedo a una persona que es una abogada, feminista radical y pro-aborto. Una defensora nacional de los derechos del niño que no reconozca los derechos del niño por nacer está haciendo la mitad de su trabajo”.
La comunicadora también apuntó contra la situación institucional de la defensoría tras la salida de su anterior titular: “La defensora nacional anterior cambió el reglamento para autoprorrogarse el cargo por un año más. Cuando se empezó a protestar, terminaron echándola y la defensoría quedó acéfala”.
Uno de los tramos más extensos de la entrevista estuvo dedicado al debate sobre el sistema de vacunación. Romero rechazó la etiqueta de “antivacuna” y sostuvo que se trata de una construcción para desalentar el cuestionamiento: “Cuando hablan de antivacunas, lo que plantean es una ingeniería social. No existe la persona antivacuna. Cuestionar no es ser antinada, es querer saber”.
En esa línea, defendió el derecho de las familias a informarse y decidir: “Plantearnos sobre qué contienen las vacunas y, en base a eso, decidir si damos ese paso o no, es un derecho que tenemos por naturaleza”.
Además, fue crítica con la obligatoriedad establecida por la ley 27.491: “Esta ley es absolutamente inconstitucional, anula derechos que están establecidos en la constitución, en la ley del paciente y en el consentimiento informado”.
Romero también denunció la falta de controles estatales sobre los productos farmacéuticos: “Un país que no tiene farmacovigilancia no puede tener una ley de obligatoriedad y compulsividad para aplicarse un producto farmacéutico del que no tiene control”.
Y agregó: “ANMAT jamás aprobó ningún medicamento o vacuna por haberlo puesto bajo un microscopio; aprueba todo con la sola presentación del prospecto”.
En otro pasaje, relacionó el aumento de diagnósticos en la infancia con el actual esquema sanitario: “Desde el año 2014 hasta el 2024 hubo un incremento del 363 por ciento en los certificados de discapacidad en niños de 0 a 18 años”.
Hacia el cierre, Romero dejó un mensaje directo a madres y padres: “No me crean lo que estoy diciendo, investiguen. Después de investigar, defiendan la convicción a la que lleguen”.
Y concluyó con una definición contundente: “Los niños son sagrados. No permitamos que el Estado intervenga de tal manera que nos haga sentir que los padres no somos suficientes para tomar buenas decisiones con respecto a nuestros hijos, porque nosotros queremos lo mejor para ellos”. (www.REALPOLITIK.com.ar)