En ese sentido, Cecilia Schatz manifestó su preocupación por el enfoque desde el cual se está discutiendo la iniciativa: “A mí lo que me preocupa como profesional de la salud mental y de las neurociencias y todo lo que es la clínica del trauma y el tratamiento del trauma es desde dónde se está tratando esta ley”.
La especialista aclaró que no se trata de negar la existencia del delito juvenil, sino de analizarlo en profundidad: “La conducta delictiva en menores existe y tiene que tener un tratamiento y una intervención urgente del estado. El tema es desde dónde, con qué mecanismos y con qué herramientas”.
Schatz hizo hincapié en el desarrollo neurológico de los adolescentes y advirtió sobre las consecuencias de aplicar sanciones inadecuadas: “Estamos hablando de una criatura que está en desarrollo, con un lóbulo prefrontal que recién termina de madurar a los 24 o 25 años. Penalizar y castigar con herramientas inadecuadas puede generar más daño”.
Desde su experiencia clínica, explicó que el delito debe entenderse como una manifestación de múltiples factores: “La conducta delictiva es un síntoma del contexto social en el que esa criatura se está desarrollando. No se trata de justificar, se trata de poder ver todas las aristas del tema”.
En esa línea, cuestionó la falta de un análisis integral previo a la sanción penal: “Queda muy en la nebulosa cómo llegó ese chico a los 14 años a delinquir y qué va a pasar después de la intervención penal en ese cerebro en desarrollo”.
La psicóloga también alertó sobre los efectos traumáticos del encierro: “Penalizar, encerrarlo y encarcelarlo es un hecho traumático, sobre todo para una criatura en formación que ya viene de un contexto traumático”.
Asimismo, puso el foco en las responsabilidades adultas y sociales: “¿Dónde están los adultos? ¿Dónde está la responsabilidad parental? ¿Qué contexto socioeconómico está viviendo esa criatura? En eso somos responsables todos: la sociedad y el Estado”.
Schatz subrayó que la adolescencia es una etapa clave en la construcción de la identidad y advirtió sobre los riesgos de la estigmatización: “Catalogarlo o estigmatizarlo como delincuente puede terminar cronificando la conducta delictiva a futuro”.
Por ello, reclamó un abordaje interdisciplinario: “Esto tiene que ser tratado de manera interdisciplinaria, con profesionales de la salud mental, de la neurociencia, médicos, abogados. No es solamente un tema penal”.
Finalmente, alertó sobre las consecuencias a largo plazo de una política meramente punitiva: “No sea atacar el problema ahora para tener un problema más grande después. En 15 años vamos a tener un adulto con un cerebro desarrollado, formado y traumatizado, donde ya hay muy poca posibilidad de intervenir”.
Desde su práctica profesional en la provincia de Buenos Aires, Schatz señaló que la mayor incidencia de estos casos se da en adolescentes de entre 15 y 17 años y concluyó: “Estamos interviniendo a un nivel muy micro, en la conducta del menor, pero todavía no estamos hablando de lo macro, que es el contexto del cual todos somos responsables”. (www.REALPOLITIK.com.ar)