Durante la entrevista, Marina Di Rocco destacó que el vino ocupa un lugar especial en los encuentros afectivos y explicó que “el vino es una bebida que, a diferencia de otras, se comparte”, ya que “generalmente abrimos una botella y es para compartirla”, lo que implica tiempo, compañía y un clima particular.
En ese sentido, subrayó que “el vino es como la memoria”, porque suele quedar asociado a momentos compartidos con parejas, amigos o familia. “No importa tanto qué vino sea, sino el momento”, afirmó, y remarcó que esa experiencia compartida es lo que termina dándole verdadero valor.
Consultada sobre qué tener en cuenta a la hora de elegir un vino para San Valentín, la sommelier fue clara: “La clave no está en la etiqueta, en que sea un vino más barato o más caro, sino en buscar un punto intermedio”, ya que se trata de una bebida que se disfruta de a dos. En esa línea, señaló que “tenés que tener en cuenta la persona que tenés enfrente”, y encontrar un vino que ambos puedan disfrutar.
Di Rocco aseguró que, para ella, “la bebida del amor es el espumante”, porque “las burbujas te inhiben, te descomprimen y generan un clima distinto”, ideal para relajarse y celebrar. Además, recomendó acompañarlo con postres o chocolate, reforzando su carácter festivo.
También destacó el rol de los vinos rosados, especialmente en verano: “El rosado siempre es ese punto de equilibrio”, explicó, ya que se adapta a distintas comidas y paladares. Según indicó, puede acompañar desde un asado hasta sushi o pizza, lo que lo convierte en una opción versátil para compartir.
Respecto al clima y las altas temperaturas, la sommelier aconsejó evitar vinos demasiado alcohólicos y prestarle atención a la temperatura de servicio. “Cada vino tiene una temperatura y es importante dejar de lado esa historia del vino a temperatura ambiente”, sostuvo, y recomendó enfriar incluso los tintos durante el verano para mejorar la experiencia.
Por último, Di Rocco sintetizó su mirada sobre el vino y el amor al señalar que “no hay mejor ni peor vino, sino buscar ese momento, un vino que nos identifique a los dos y que los dos disfrutemos”. Y concluyó con una reflexión: “El vino no solamente es amor, sino que es emoción”, una emoción que, bien acompañada, puede realzar cualquier encuentro especial. (www.REALPOLITIK.com.ar)