Trabajadores de ambas instituciones denunciaron nuevamente a la directora ejecutiva, Luciana Brividoro, y a los directores adjuntos –entre ellos Guillermo Ramos– por presuntas irregularidades en la administración de fondos y el manejo de suministros esenciales. Según afirmaron a REALPOLITIK, hasta el momento no percibieron el pago correspondiente al SAMO del mes de febrero.
“El San Martín cobró la semana pasada 45 mil pesos de SAMO. Nosotros hasta hoy no cobramos nada y nadie sabe decirnos si vamos a cobrar o no”, sostuvieron trabajadores de la UPA 6.
El reclamo se centra en la falta de transparencia en la rendición de cuentas. “Hay que preguntarles a ellos dónde está la plata, no quieren rendir los números”, señalaron desde el personal, insistiendo en que no se les informó oficialmente el destino de los fondos ni los motivos del retraso.
A la controversia salarial se suma una situación que describen como alarmante en materia de insumos médicos. Según detallaron, desde diciembre se registraron faltantes de solución fisiológica y otras drogas básicas.
En algunos casos, aseguran, debieron improvisar soluciones ante la escasez. “Hace dos semanas llegaron algunas cajas de fisiológico, pero no hay para derrochar. Todo lo que se puede dar intramuscular se da intramuscular”, explicaron, graficando el nivel de restricción con el que deben trabajar.
La solución fisiológica es un insumo elemental para la hidratación intravenosa, administración de medicación y múltiples prácticas hospitalarias. Su escasez no solo complica la tarea del personal, sino que impacta directamente en la calidad de atención.
El nuevo capítulo se inscribe en el marco de una crisis más amplia que REALPOLITIK viene documentando, con denuncias previas por presunta malversación de fondos del SAMO, deterioro de las condiciones laborales, violencia institucional y problemas en el servicio de alimentación.
El SAMO se financia con los pagos que realizan las obras sociales por prácticas médicas realizadas en hospitales públicos. Por normativa, esos fondos deben ser informados, auditados y distribuidos parcialmente entre los trabajadores. La falta de liquidación correspondiente a febrero reavivó sospechas y profundizó el malestar interno.
Mientras tanto, el personal asegura que continúa sosteniendo la atención en condiciones cada vez más precarias. “Siguen metiendo la mano en el bolsillo de los trabajadores de salud”, resumieron con indignación.
Hasta el momento, las autoridades del ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires que conduce Nicolás Kreplak no brindaron explicaciones públicas sobre la falta de pago denunciada ni sobre los presuntos faltantes de insumos.
El conflicto, lejos de encauzarse, parece entrar en una nueva etapa de tensión que vuelve a poner bajo la lupa la administración de recursos en dos instituciones clave de la salud pública bonaerense. (www.REALPOLITIK.com.ar)