El dirigente sindical, recientemente electo al frente de la federación, destacó el respaldo unánime que recibió en su asunción y el complejo escenario que enfrenta el mundo del trabajo: “Tuvimos las elecciones la semana pasada en el Congreso y estamos satisfechos y contentos porque tuvimos el apoyo por unanimidad de todos los sindicatos de las provincias”, señaló, y agregó: “Arrancamos ni más ni menos que con un paro nacional en defensa de nuestros derechos”.
En ese sentido, Cristian Vander remarcó la unidad sindical frente a la iniciativa oficial: “Esto es algo que nos afecta y que nos perjudica a todos los sectores, incluso a algunos que siguen pensando que todavía no los va a tocar, pero ya los está afectando”. Según explicó, el rechazo es transversal porque “es una reforma laboral que nos retrotrae a la década del 70” y que, a su entender, “no va a salvar a nadie ni va a mejorar la situación del país”.
El secretario general fue contundente al evaluar el proyecto impulsado por el Ejecutivo: “Lo estamos tomando como una gran venta de humo, como las que nos tiene acostumbrado el gobierno”, y aclaró que las críticas no se limitan a un artículo puntual. “Vos la ves del inicio al final y no encontrás un punto que esté a favor del que trabaja, y tampoco vas a encontrar una mejora para el empresariado”, sostuvo.
Vander también se refirió a los cambios propuestos en materia de licencias por enfermedad y negó que se trate de un error legislativo: “Esto ya estaba mandado por el gobierno, se dieron cuenta que los lastimaba y ahora quieren dar marcha atrás cuando no se puede”.
Otro de los ejes que cuestionó fue el impacto institucional de la reforma: “Trasladar la jurisprudencia a Capital Federal es inconcebible para quienes venimos de una organización federal”, afirmó, y añadió que “es algo que lastima el federalismo argentino”. Incluso señaló que “gran parte del sistema judicial y muchos jueces también están en contra”.
Finalmente, puso el foco en el alto costo que implica parar para los trabajadores del sector privado: “Para un trabajador privado ronda entre los 100 y 120 mil pesos el descuento por no ir a trabajar”, explicó, y recordó que en medidas anteriores “hubo compañeros a los que les significó 200 mil pesos entre el día y los premios”. En ese contexto, subrayó: “No es tan fácil decir se para y se para. Las empresas están apretando, presionando y los descuentos están a la orden del día”.(www.REALPOLITIK.com.ar)