Jueves 19 de febrero de 2026

Nacionales

Flexibilización

Reforma laboral: Tan lejos y tan cerca de la India

19/02/26 | Las sociedades argentina y de la India son, en apariencia, muy diferentes, por cultura, volumen, tradición y composición social. Sin embargo, algo las iguala: la decisión de sus gobiernos de arrasar con los derechos laborales y la promoción de políticas de estado para favorecer la transferencia de recursos hacia los sectores más concentrados, a quienes las autoridades les deben obediencia.


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En la Argentina la destrucción de los derechos adquiridos de los trabajadores no comenzó ahora, sino con el inicio del gobierno de Javier Milei. La ley Bases impuso reformas que avanzaron sensiblemente sobre los derechos conquistados por los trabajadores a lo largo de un siglo, y que, en combinación con un plan económico que estableció las condiciones para la destrucción del mercado interno, la pauperización de la mano de obra y la informalización del trabajo, ya generó la pérdida de más de 300 mil empleos. También liquidó a decenas de miles de pymes y ahora, con Fate, llegó el turno de las grandes empresas. No será la única: le seguirán las automotrices, las textiles que queden y las metalmecánicas.

Pese a que la herramienta de la ley Bases posibilitó una fabulosa transferencia de ingresos, el gobierno fue por más para tratar de destruir definitivamente el empleo digno. Ya en tiempos de la ley Bases las autoridades sostenían que los cambios permitirían crear empleo, pero en realidad se liquidaron 300 mil fuentes de trabajo en blanco, sin hablar de su impacto sobre los ingresos de los trabajadores. Ahora insisten con los mismos argumentos, pero sus resultados serán incomparablemente más destructivos.

De hecho, lo que pretende aprobar el gobierno es una ley que asigne carta blanca para los despidos masivos a costos mínimos, con la eventualidad de contratar a nuevos trabajadores por fuera de contratos colectivos, con empleos basura, mucho peor pagos que los actuales. A las empresas les habilita licencia para cerrar y liquidar su estructura productiva para convertirse en importadoras, lo que hoy está condicionado por el monto de las indemnizaciones. El problema es que esto afectará decididamente al mercado interno, que se reducirá más aún, de manera exponencial. Y ni que hablar de las reacciones sociales que terminará provocando la pauperización y la desocupación, explícita o encubierta. El nacimiento de un nuevo Estado de Naturaleza aguarda la sanción legislativa.

Mientras esto sucede, una sociedad pasiva y sumisa observa con escaso interés y hasta se desentiende de un proceso que terminará liquidando sus últimas garantías laborales y de acceso a ingresos regulares. El descrédito de políticos, sindicalistas y líderes sociales impuestas por los tanques comunicacionales que respaldan la iniciativa ha sido terminante.

En la India el gobierno de Narendra Modi, líder del Bharatiya Janata Party (BJP), impulsa la derogación de los cuatro códigos laborales vigentes para flexibilizar la informalización, la contratación basura, la ampliación de la jornada laboral y la eliminación o reducción casi absoluta de la sindicalización.


Casa Rosada.

Pero, a diferencia de la Argentina, más de 300 millones de trabajadores y campesinos paralizaron India contra las reformas laborales y el ajuste. El paro fue convocado por un frente de centrales sindicales nacionales y organizaciones rurales, que sumaron sus demandas de establecimiento de precios mínimos para los productos agrícolas, a reducción del endeudamiento y la asignación de mayores subsidios a insumos básicos.

En la Argentina, el gobierno de Milei reprimió este jueves a trabajadores que se movilizaban para defender sus derechos en diversos accesos a la CABA, contradiciendo la letra y el espíritu de la Constitución Nacional una vez más. En la India, la huelga afectó drásticamente a las industrias manufactureras, el transporte público, los puertos y los servicios estatales. También se organizaron movilizaciones masivas en varios estados, que el gobierno trató de relativizar, insistiendo en su agenda de “modernización” para así atraer inversiones y acelerar el crecimiento. Palabras compartidas por las autoridades de ambos países, extraídas de un manual común de instrucciones para los gobernantes con vocación colonial.

Hasta ahora, las movilizaciones en la India consiguieron frenar las reformas. En 2020 y 2021, gigantescas movilizaciones campesinas impidieron la consagración de reformas agrícolas que apuntaban a transferir las tierras a los sectores más concentrados. Ahora la lucha se renueva. Una sociedad con escasa tradición sindical ha conseguido organizarse nuclear a trabajadores y sindicatos rurales y urbanos para defender los intereses nacionales e impedir mayores avances de la destrucción de una calidad vida que siempre fue muy acotada. En cambio en la Argentina, un país con tradición sindical y sólidas conquistas sociales, asiste mayormente impávido a su desarticulación y saqueo. Paradojas de la historia. (www.REALPOLITIK.com.ar)

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