“Estamos peleando por los puestos de trabajo de todos los compañeros, tratando de que se llegue a un acuerdo, que esto abra de vuelta y empiece a funcionar”, explicó Adrián Aguilar, uno de los operarios que permanecen dentro de la planta.
En ese sentido, detalló cómo se produjo el cierre: “El día 26 de enero la fábrica da vacaciones, cierra planta total, únicamente a los compañeros de ingeniería dentro de planta haciendo el mantenimiento anual”. Y agregó: “Cuando los compañeros se presentaron en la puerta de la fábrica para ingresar estaba todo encadenado y decía que cerraba la fábrica”.
Sobre el ingreso a la empresa, relató un episodio de tensión: “Hubo un grupo de compañeros que quiso ingresar y entraron a la fuerza con la policía, que empezó a tirar balazos de goma”. Luego, precisó: “A la mañana temprano ingresaron los compañeros y yo llegué a las tres horas e ingresamos con otro grupo importante dentro de planta”.
Aguilar también apuntó al reclamo salarial previo al conflicto: “Hace 14 meses que no tenemos aumento salarial, desde diciembre del año pasado”. Según explicó, “lo que se estaba reclamando hasta antes de salir de vacaciones eran las paritarias”, y subrayó que el cierre tomó por sorpresa a la mayoría del personal.
En relación con la conciliación obligatoria dictada, fue contundente: “La conciliación obligatoria es media tramposa”. Y amplió: “Son 15 días hábiles, vuelven los compañeros a sus puestos de trabajo. Es como una muerte lenta, porque pasando los 15 días la fábrica te vuelve a cerrar la puerta y volvemos a quedar todos en la calle”.
Consultado por los argumentos de la empresa, que responsabiliza al gobierno y al sindicato, sostuvo: “El problema que haya entre el dueño de Fate y el gobierno lo tienen que solucionar ellos, los trabajadores no somos rehenes”. En esa línea, remarcó: “Yo lo que tengo que garantizar en mi casa es llevar el plato de comida. Tengo tres chicos”.
Respecto a la situación productiva, negó que la empresa estuviera paralizada: “Yo venía a laburar y las cubiertas salían todos los días”. Y explicó: “Si vos no tenés más de la mitad del personal, obviamente vas a producir menos, pero pérdidas no”.
Sobre el rol sindical, afirmó: “El sindicato hizo las cosas que tenía que hacer”, aunque reconoció que el conflicto venía gestándose desde hace tiempo: “Nosotros venimos con despidos desde mayo de 2024”.
Con 20 años de antigüedad en la empresa, Aguilar dejó en claro cuál es el objetivo de la protesta: “A mí no me sirve nada la indemnización. Yo no quiero la plata, quiero trabajo, quiero recuperar mi puesto de trabajo”. Y advirtió: “La indemnización es pan para hoy, hambre para mañana”.
Finalmente, describió el contexto social que atraviesan los trabajadores: “La gente está buscando revolviendo la basura para comer. Aumenta la luz, el agua, el gas, todos aumentos menos nuestro sueldo”. (www.REALPOLITIK.com.ar)