Víctor Ottoboni explicó que los trabajadores siguieron de cerca la votación en el Congreso de la Nación Argentina y participaron de las movilizaciones convocadas por el sindicato del neumático, aunque aclaró que la mayoría permanece dentro de la planta: “Fuimos parte de las movilizaciones que se realizaron, pero la mayoría de los trabajadores estamos acá en la permanencia dentro de planta”.
En ese marco, remarcó que la decisión empresaria no fue casual: “No es una coincidencia, no es azaroso que este cierre se haya definido un día antes de esta votación en Cámara de Diputados”. Sin embargo, aclaró que no cuentan con pruebas de una planificación política explícita detrás del anuncio.
Con más de dos décadas de antigüedad en la fábrica, Ottoboni señaló que los conflictos con la patronal no son nuevos: “Yo tengo más de 21 años acá en la fábrica. Siempre hubo conflictos y luchas. Es una patronal muy dura”, y recordó que incluso en momentos de máxima producción la empresa alegaba estar en crisis durante las negociaciones salariales.
Según detalló, la situación se agravó con el actual contexto político y económico: “Con el comienzo de este gobierno se pronunciaron los ataques que tuvimos nosotros”, y precisó que “más de 130 compañeros fueron despedidos en el último año y medio”, además de “una pérdida de más de 900 puestos de trabajo”, en gran parte por “despidos encubiertos”.
Al describir esas prácticas, explicó: “A los compañeros los cambian de turno, de sector o de máquina, con el objetivo de cansarlos y de que se vayan”, y agregó que el congelamiento salarial profundizó la crisis: “Hace más de un año que no tenemos aumento, tenemos el salario congelado”.
Ottoboni advirtió que el impacto no se limita a Fate, sino que atraviesa a todo el gremio del neumático: “Se han perdido más de 2000 puestos de trabajo de un gremio de alrededor de 4500”, lo que definió como “una situación bastante extendida en la industria”.
En relación con la política económica, fue contundente: “Tiene un componente central de política económica del gobierno”, al mencionar “un dólar planchado y una apertura indiscriminada de importaciones”, que derivan en “el cierre de muchas empresas e industrias”.
Sobre el caso particular de Fate, sostuvo que no se trata de una empresa inviable: “No hay una crisis de la magnitud que lleve a un cierre”, y afirmó que “la empresa está en condiciones de producir, estaba produciendo, salían los camiones cargados de cubiertas”. En ese sentido, interpretó el cierre como una forma de presión: “Lo primero que hacen es atacar a los trabajadores, dejar a todos los trabajadores en la calle”.
Consultado por el modo en que se comunicó la decisión, Ottoboni aseguró que fue una estrategia deliberada: “Ellos van a buscar cuál es la forma de que este anuncio de cierre golpee más a los trabajadores, los desmoralice y los lleve a que no resistan”.
Respecto a las salidas posibles, el trabajador remarcó la necesidad de una mesa de diálogo amplia: “La salida tiene que venir en parte de algún tipo de acuerdo entre el gobierno nacional, la empresa y los trabajadores”, y subrayó que “no va a haber una salida por un solo lado”.
Mientras tanto, confirmó que la lucha continuará dentro de la planta: “Defendemos la fuente de trabajo hasta la última consecuencia”, y enfatizó: “Vamos a luchar con todo para mantener nuestro puesto de trabajo”.
Finalmente, se refirió a la presencia policial y a la orden de desalojo que permanece frenada: “Hubo presencia policial, incluso hubo un compañero herido con bala de goma”, aunque aclaró que actualmente “hay una orden de desalojo que está frenada”. Aun así, concluyó con firmeza: “Vamos a dar todo para que esto no pase y que no sea otra fábrica cementerio”. (www.REALPOLITIK.com.ar)