“La verdad que no viene siendo una buena jornada desde diciembre que me empezaron a amedrentar desde la justicia mandándome notificadores oficiales que eran policías de la ciudad que me terminaron propinando golpizas, torturas. Terminé con hematomas”, relató Melody Rakauskas al inicio de la charla.
La denunciante explicó que el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°16 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a cargo de la jueza María Inés Cantisani, dictó el sobreseimiento cuando la causa ya había sido elevada a juicio: “Dictó un sobreseimiento cuando ya se había elevado la causa a juicio el 25 de marzo del año pasado y el procesamiento estaba firme, lo había ratificado la Cámara del Crimen y lo ratificó la Corte Suprema de Justicia”.
En ese sentido, sostuvo que la decisión judicial carece de sustento legal: “Este pedido de sobreseimiento está totalmente fuera de lugar, es una locura lo que hicieron”.
Rakauskas también denunció maniobras dilatorias y abandono de la víctima dentro del proceso judicial: “Yo me quedé sin patrocinio en diciembre porque el último abogado que entró en la causa no hacía nada, estuvo tres meses sin leer la causa”. Y agregó: “Cuando decide hacer algo, me trata de revictimizar aconsejándome someterme fuera de término a nuevas pericias psicológicas, cuando yo ya me sometí a cuatro”.
Respecto al accionar del Poder Judicial, fue categórica: “Acá hay una impunidad y una corrupción terrible y que ningún magistrado me venga a decir que no le falte el respeto, porque no son una monarquía”. Y remarcó: “Es una vergüenza el poder judicial argentino”.
La denunciante explicó que el sobreseimiento no niega el hecho denunciado: “Acá no es que se niega que el delito se haya cometido, lo que dice es que yo no instalé la acción y que como me quedé sin patrocinio se cae la causa”.
En su relato, también apuntó contra el rol del ministerio Público Fiscal y mencionó a la fiscal Mónica Cuñarro: “Es el primer caso en la Argentina en donde el ministerio Público Fiscal abandona a la víctima y se pone en representación del victimario”.
Rakauskas aseguró que enfrenta una estructura de poder mucho más amplia: “Yo estoy lidiando con un aparato mafioso enorme, no solamente político, sino judicial, es estatal”.
Consultada sobre los próximos pasos, confirmó que apelará la decisión judicial: “Claro que lo vamos a apelar con el abogado, ya estamos preparando la apelación”. En ese marco, agradeció públicamente a su nuevo representante legal, Carlos Tiegues, quien asumió recientemente su defensa.
La entrevistada también advirtió sobre el riesgo personal que enfrenta tras la resolución judicial: “La jueza pidió quitarme la consigna policial y dejó nula la perimetral. Esto quiere decir que Espinoza o sus allegados se pueden acercar y atacarme cuando se les cante, tienen vía libre”.
Finalmente, Rakauskas expresó el impacto físico y psicológico que atraviesa desde la denuncia: “Yo tengo estrés postraumático desde el abuso de Espinoza, sufro una enfermedad autoinmune en la piel y me enfermé de los nervios por todo el ataque estatal que estoy recibiendo desde el 2021”. Y concluyó: “Es horrible vivir así, no hay justicia”. (www.REALPOLITIK.com.ar)