En primer lugar, Pedro Vernengo puso en duda el principal argumento oficial de la iniciativa: “Esta ley tiene como objetivo, por lo menos se plantea así, generar nuevos puestos de trabajo. Yo creo que eso es algo que no se va a dar con una ley laboral, ninguna”, sostuvo. En ese sentido, explicó que “no hay ley laboral que pueda mejorar el trabajo si no hay una mejora de la economía en general” y remarcó que para crear empleo “necesitás mayor actividad, mayor consumo, mayor productividad dentro de las empresas y mayor competitividad entre ellas”.
A partir de ese diagnóstico, el especialista se preguntó por el verdadero sentido de la reforma: “Esta ley está atacando principalmente varios puntos que fueron defendidos o proyectados por diferentes sectores de la clase trabajadora, en el sindicalismo en ese caso, y se busca decir que el costo laboral es más bajo y entonces es más fácil contratar”. Sin embargo, advirtió que “si la actividad está planchada, el consumo sigue a la baja, hay inflación todavía alta, es muy difícil que haya una mejora en las condiciones laborales y que las empresas puedan contratar más”.
Desde su mirada, el resultado es doblemente negativo: “Lo que termina haciendo es reducir derechos o garantías que tenían los trabajadores y, por el otro lado, no les sirve tampoco a las empresas”. Incluso señaló que “muchas de las cámaras empresariales estuvieron quejándose o no salieron a defenderla tan vehementemente”, a pesar de que “el propio ministro Caputo pidió que, por favor, esta ley está hecha para los empresarios”.
Consultado específicamente por el efecto de la reforma en el mundo pyme, Vernengo fue categórico: “Los problemas que tiene la pyme son principalmente que le falta crédito. El crédito hoy es caro”, y subrayó que “esta ley no modifica nada de eso, son condiciones más macroeconómicas las que podrían hacerlo”. A eso sumó la burocracia: “El proceso de burocratización para poder abrir una pyme y ponerla en términos legales es muy alto”, mientras que en países desarrollados “poder abrir una empresa te tarda un día”.
También alertó sobre la tendencia a la precarización: “Lo que puede hacer crecer esto es más bien el monotributo, que en línea general es un tipo de trabajo más precario”. En ese marco, señaló que “esta ley no va a generar nuevos puestos de trabajo como se plantea y, si se generan, son puestos de trabajo más precarios”.
Sobre el empleo, aportó un dato clave: “Ya hay mayor desempleo, el tema es que no se está registrando en el INDEC porque esa gente pasó de un trabajo formal a pasarse a monotributo”. Según explicó, “el aumento de monotributo es prácticamente idéntico al nivel de gente que perdió empleo en relación de dependencia”, un fenómeno que “no necesitó esta ley” y que “se intensificó el último año”.
Vernengo también cuestionó el diseño del Fondo de Indemnizaciones: “Las pymes aportarán el 2,5 y las grandes empresas solo el 1 por ciento, la carga es desigual”, afirmó. Además, advirtió que “parte de ese aporte lo va a terminar pagando el propio estado a través de la ANSES”, lo que vuelve el esquema “todavía menos progresivo” porque “termina costándonos a la gente que menos tiene hoy en día, que sería un jubilado”.
En relación con el objetivo fiscal del gobierno, explicó que “cuando vieron que los números no cerraban y se ponía en riesgo el superávit, quitaron partes de la ley”, ya que “uno de los objetivos centrales de este gobierno es mantener el superávit fiscal”.
En el análisis macroeconómico, Vernengo advirtió que el gobierno “no está respetando las secuencias de un plan de estabilización”. Según explicó, “primero hay que corregir los precios relativos y recién después hacer una apertura comercial”, pero “este gobierno está haciendo todo junto al mismo tiempo”, lo que provoca que “el costo argentino termine siendo más alto que el de cualquier otra empresa”.
El resultado, señaló, es claro: “El producto final termina saliendo más barato de afuera que de acá”, lo que pone en riesgo a amplios sectores industriales. En particular, advirtió que “el sector textil va a ser uno de los más perjudicados”, salvo “marcas muy de alto nivel, donde juega el valor agregado, el diseño y la calidad”.
Para Vernengo, si el gobierno realmente quisiera generar empleo, “es necesario tener mayor inversión”, y para eso “sí o sí es necesario que terminen de sacar todas las restricciones cambiarias”. En ese sentido, planteó que “necesitás un tipo de cambio más alto, más competitivo”, aun cuando eso implique “una inflación un poco más alta en el corto plazo”.
Sobre la meta oficial de inflación cero, fue tajante: “Es históricamente inviable”, ya que “hay algo que se llama inflación inercial, que se basa en inflación pasada”. Por eso, consideró razonable “tener una inflación del 1 o 2 por ciento mensual por un largo tiempo, pero con buenas razones”, como “un tipo de cambio libre y sin restricciones”.
Finalmente, Vernengo analizó el impacto político de la reforma laboral en la imagen del gobierno: “Yo no creo que esta reforma le afecte tanto la imagen a Milei, ni a favor ni en contra”, afirmó. Según explicó, “el sector formal ya no lo quería y ahora va a ser peor, pero a Milei no le interesa tanto ese sector”, ya que “donde consiguió votos fue en el sector informal”.
No obstante, advirtió que hay un límite claro: “Lo único que sostiene su reputación es que la inflación baje mes a mes”. En ese sentido, concluyó: “Si eso se le descontrola, ya está, su reputación termina quedando en el piso”, porque “no puede bajar la inflación y al mismo tiempo destruir la industria, el empleo y la productividad”. (www.REALPOLITIK.com.ar)