La tensión en el transporte público suma un nuevo capítulo. El titular de Unión Bus, Rodolfo Severich, afirmó que la empresa “no está en condiciones de pagar la escala salarial nacional” acordada tras varios días de protestas de los choferes.
El conflicto, que incluyó la toma de la sede de la UTA, parecía encaminarse luego de que los trabajadores lograran que sus salarios se ajustaran a la escala nacional. Sin embargo, ahora el foco se trasladó a la viabilidad financiera de ese compromiso.
En diálogo con Radio 2, Severich reconoció que solo podría afrontar el pago completo si aparece una asistencia económica estatal que permita cubrir la diferencia.
El empresario señaló que existe “gran incertidumbre” respecto al pago de subsidios como el BEGU y otros suplementos, y cuestionó lo que calificó como falta de previsibilidad en los desembolsos.
Según explicó, Unión Bus depende del ítem ATS para sostener su estructura de costos y, a diferencia de otras compañías, no tendría respaldo financiero alternativo.
Severich también apuntó contra la UTA, a la que acusó de no acompañar el esfuerzo empresarial ni ofrecer instancias de diálogo. Incluso mencionó haber abonado el sueldo de un ex trabajador que actualmente integra la conducción gremial.
El empresario intentó deslindar responsabilidades y señaló tanto a la Municipalidad como al Gobierno nacional como actores clave en la resolución del conflicto.
El acuerdo salarial que había desactivado el conflicto inicial ahora queda condicionado a la llegada de fondos. En el medio, los trabajadores esperan certezas.
La ecuación es simple, aunque incómoda: salarios ajustados a escala nacional requieren subsidios acordes. Si esos recursos no llegan, el sistema vuelve a crujir.
En el transporte público, cuando fallan los números, la discusión deja de ser técnica y se convierte en política. Y el impacto, inevitablemente, termina arriba del colectivo. (www.REALPOLITIK.com.ar)