Miércoles 25 de febrero de 2026

Nacionales

En los estudios de REALPOLITIK.FM

“El gran problema de la humanidad es que normalizamos el caos de los viejos paradigmas”

25/02/26 | Javier Derderyan, psicólogo social, estudiante de psicología y emprendedor, y Manuel Villar Lifac, músico, compositor y productor, visitaron los estudios de RADIO REALPOLITIK FM para reflexionar sobre la crisis de los paradigmas tradicionales, el rol de los mitos en la construcción de la realidad y la idea del “laberinto” como metáfora central para comprender los problemas individuales y sociales de la actualidad.


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Por:
Martín Virgini

La idea de que las grandes religiones y tradiciones espirituales de la humanidad no hablan de cosas opuestas sino de una misma verdad expresada de distintas maneras fue uno de los ejes centrales de la conversación. “A través de Jesús, de Buda, de Mahoma, de distintos grandes maestros de la historia, ¿qué tienen en común? ¿Hablan de lo mismo? ¿Hablan de cosas distintas?”, se preguntó el entrevistado, para luego plantear una hipótesis de fondo: “La hipótesis es que son todas distintas ramas, frutos de un mismo árbol”.

Desde esa perspectiva, explicó que distintos saberes ancestrales habrían logrado identificar patrones comunes que atraviesan culturas, épocas y civilizaciones. “Encontró todo lo idéntico entre lo indígena, Egipto, lo maya, la enseñanza de Cristo, yendo a Buda, distintas vías con las cuales encontrar algo idéntico que nos permita ordenar la realidad”, sostuvo, y agregó que ese ordenamiento permitiría tanto crear como descrear aspectos de la vida personal y social.

Sin embargo, el entrevistado advirtió que el verdadero problema aparece cuando esa búsqueda de sentido se enfrenta al caos contemporáneo. “Vivimos en medio de un caos enorme. En las televisiones, en cualquier lugar que uno está, ve cantidad de problemas distintos”, describió. Y fue contundente: “No podemos resolver todos los problemas. Hay que encontrar uno solo, aprender a identificarlo y resolverlo”.

Desde una lectura atravesada por el psicoanálisis, señaló que la humanidad se encuentra atrapada en un laberinto. “Estamos atrapados en un laberinto, lo vemos todos los días: economía, política, problemas por todos lados y claramente la humanidad está perdida”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que los múltiples conflictos que se manifiestan en la sociedad serían expresiones de un mismo núcleo problemático: “Vemos miles de problemas distintos, pero no los podemos abarcar. Como humanos no vamos a poder resolver los problemas de todos”.

Al analizar el contexto global, describió un escenario marcado por la normalización del desastre. “Caos en México, caos en Venezuela, caos en Irán, caos en Ucrania, caos en Rusia. El mundo es un quilombo y no sorprende a nadie”, enumeró. Para el entrevistado, esa naturalización es parte central del problema: “El hecho de que todo esté normalizadísimo es gran parte del problema”.

En ese marco, identificó lo que denominó los “viejos paradigmas” que estructuran la vida social. “Política, economía, religión y ciencia”, enumeró, y sostuvo que son los pilares sobre los que históricamente se apoyó la humanidad para vivir. Sin embargo, advirtió que esas mismas estructuras hoy generan más problemas de los que resuelven. “Son las cuestiones que nos prometen grandes soluciones y que al final traen cada vez más problemas”, señaló.

La conversación también abordó el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial. “Nadie sabe para dónde va esto. El crecimiento exponencial que tiene la tecnología es una locura”, dijo, y remarcó: “ChatGPT vino presentado como una gran solución y poquito tiempo después nos damos cuenta del gran problema que es también”. En ese contexto, planteó una sensación generalizada de desconcierto: “Nos vemos ante una problemática ante la cual no encontramos solución”.

Desde el psicoanálisis, vinculó esta situación con el concepto freudiano de malestar. “Freud lo dijo claramente: el estado normal del humano en sociedad es el malestar”, recordó, y explicó que el mecanismo habitual frente a ese malestar es la evitación. “Vamos a lo siguiente, a ver si con lo siguiente nos olvidamos de lo anterior, porque no lo podemos resolver”, describió.

Según el entrevistado, ese mecanismo no solo no resuelve los conflictos, sino que los acumula. “Uno piensa que se va al trabajo y se olvida del problema, pero es imposible: te llevaste la mala energía y te explota de nuevo”, afirmó. En ese sentido, cuestionó la idea moderna de compartimentar la vida. “Nos vendieron la idea de que la vida puede estar dividida en áreas que no tienen nada que ver entre sí, y eso es una trampa”.

A nivel social, explicó que ocurre el mismo fenómeno que en la vida individual. “Hay problemas de economía, de política, de religión y de ciencia, pero todos vienen de un problema base”, sostuvo.

La reflexión derivó luego hacia los mitos como estructuras fundantes de la realidad. “En Occidente decís mito y se lo asocia a mentira o fantasía, pero para los griegos el mito era una herramienta central para comprender la realidad”, explicó. Y fue más allá: “La política, la religión, la economía y la ciencia son relatos que se vienen diciendo desde hace milenios”.

En ese marco, introdujo el mito del laberinto como clave interpretativa del presente. “El laberinto es el mito en el que la humanidad está atrapada hoy”, afirmó. Y explicó que el verdadero peligro no es el monstruo, sino no advertir que se está dentro del laberinto. “El problema es que no nos damos cuenta de que estamos adentro del laberinto”.

Sobre ese punto, fue categórico: “La gente no quiere salir del laberinto. O hace la vista gorda, que es lo mismo”. Y agregó: “Para hacer la vista gorda, en algún lugar de uno hay que saber que está en un laberinto”.

El entrevistado también trazó un paralelismo con la cultura contemporánea y las cámaras de eco. “La gente se queda en una parte segura, se arma su laberinto, pinta las paredes del color que le gusta y se acomoda ahí”, describió. En ese sentido, sostuvo que los mitos no son solo relatos antiguos, sino estructuras vivas que organizan la experiencia cotidiana. “Un mito es algo que alguien te dijo y que funda realidad”, afirmó.

Como ejemplo concreto, mencionó el mandato bíblico del trabajo. “Conseguirás el pan con el sudor de tu frente”, citó, y explicó: “No somos conscientes de eso, pero en castellano llamamos trabajo a algo que viene de ‘tripalium’, una herramienta de tortura”.

Finalmente, planteó que la salida del laberinto no es colectiva ni automática, sino una decisión individual. “La clave es decidir querer salir”, sostuvo. Y concluyó: “Si decidimos salir del laberinto, se puede. El primer paso es reconocer que estamos ahí”. (www.REALPOLITIK.com.ar) 

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