“Implica tratar de consolidar algo que ha estado presente en todas las orientaciones neoliberales que se sucedieron desde la dictadura militar para acá y que en todos los casos promovieron legislaciones similares; en este caso estamos probablemente ante la ley más agresiva de todas en términos de destrucción de los derechos de los trabajadores, desde que tenemos vigencia democrática”, sostuvo el economista.
En ese sentido, Claudio Lozano remarcó que la iniciativa retoma lineamientos históricos de flexibilización laboral: “Tiene mucho que ver con la ley que en su momento impulsó Martínez de Hoz en la dictadura en términos de modificación drástica de la ley de contrato de trabajo que existía hasta mediados de los 70, en este caso trabaja en la misma dirección”.
El dirigente enumeró lo que consideró las cuatro directrices centrales del proyecto: “Primero generar condiciones para reducir el precio del trabajo, es decir, bajar los salarios; en segundo lugar facilitar el despido; en tercer lugar debilitar los convenios colectivos de manera tal de que puedan ser sustituidos o modificados; y en cuarto lugar debilitar, anular o limitar al extremo el accionar gremial o colectivo o sindical por parte de los trabajadores”.
Lozano advirtió además que la reforma incluye una profunda modificación tributaria encubierta: “En el marco de la cual a la vez lo que hay es una reforma impositiva encubierta que también lo que hace es una monumental transferencia de recursos del capital al trabajo”. Y precisó: “Por ejemplo, a través de esta reforma se le quitan al sistema previsional entre 1.600 y 2.500 millones de dólares de financiamiento para financiar los despidos de las empresas”.
En relación con el denominado Fondo de Cese Laboral, fue contundente: “El despido sin causa es un acto absolutamente ilícito y por lo tanto por eso se establece una suerte de costo; en este caso directamente se constituye un fondo sobre la base de que una parte de los aportes patronales, en lugar de tener por destino el financiamiento de la seguridad social, va a tener por destino el financiamiento de los despidos”.
Otro de los ejes de su crítica estuvo centrado en el recorte a la acción colectiva y sindical. Al respecto, explicó: “Se establece que los sectores denominados esenciales o trascendentales van a tener que mantener una cobertura no menor al 75 por ciento en un caso y al 50 por ciento en otro, en cualquier huelga que lleven adelante”, y agregó que la normativa “limita también la actividad sindical, se reducen las horas que los delegados tienen disponibles para la organización sindical y se establece que para desarrollar una asamblea hay que pedir permiso a la patronal”.
Asimismo, cuestionó los cambios en el derecho individual del trabajo: “El sancionamiento de las vacaciones permite que el patrón pueda imponer que las vacaciones no sean tomadas de manera completa, sino que puedan fraccionarse en el tiempo en función de las necesidades de la actividad”, y señaló que con el banco de horas “desaparecen prácticamente las horas extras”.
En el tramo final de la entrevista, Lozano enmarcó la reforma laboral dentro de un proyecto político y económico más amplio: “Hay que entenderla en este intento de consagrar institucionalmente un modelo cuyas características básicas de la Argentina fueron puestas en marcha por la dictadura y que tiene por objeto una Argentina extractivista, una Argentina sin industria, una Argentina con una orientación exportadora centrada en agronegocio, hidrocarburos y megaminería”.
También alertó sobre la política exterior y la alineación geopolítica: “Una Argentina fuertemente alineada y dependiente con los intereses de los Estados Unidos en la región”, y denunció que “el paquete es completo”, al incluir desde la reforma laboral hasta cambios en inteligencia, política penal y acuerdos estratégicos internacionales.
Consultado sobre el rol de la oposición y del movimiento popular, Lozano afirmó: “La derrota del 23 y del 25 son ejemplos elocuentes de que hay un ciclo político terminado y que se necesita innovación y creación política para poner en el escenario una propuesta diferente”. Y concluyó: “Acá hay que parar en la Argentina un bloque de poder alternativo, eso es lo que hay que construir”.
Finalmente, destacó que el rechazo social a la reforma fue en aumento: “Todas las encuestas muestran que la gente no está de acuerdo con la reforma laboral”, y valoró la movilización sindical: “Ahí se abrió una endija de lo que hay que hacer: hay que quebrar un escenario institucional que está totalmente comprado por el poder y hay que ir a convocar a la comunidad para hacer otra cosa”. (www.REALPOLITIK.com.ar)