“El 7 de febrero cerramos el trabajo de campo y días después terminamos de procesar los datos. Si lo vinculamos con el contexto actual, donde se debate la reforma laboral en el Congreso de la Nación Argentina, la principal preocupación son los ingresos. Hoy lo que más inquieta es la situación económica en general. Si sumamos ingresos, inflación y desempleo, ese es el combo más grande”, explicó Manuel Zunino.
En este sentido, señaló que si bien la inseguridad continúa entre los primeros lugares de preocupación, actualmente la cabeza de los argentinos está puesta en el empleo y los ingresos. “Sobre todo en los votantes opositores y en quienes tienen mala imagen del gobierno, la demanda es económica. Pero también en una parte de la base electoral oficialista aparece la expectativa de un alivio en la economía doméstica”, afirmó.
Uno de los datos que arrojó el estudio muestra una aparente contradicción. “Casi el 70 por ciento dice que está igual de mal o peor que antes en términos económicos y solo el 35 por ciento afirma que las políticas del gobierno mejoraron su vida. Dos de cada tres argentinos dicen que no les mejoró o que incluso empeoraron. Sin embargo, un 43 por ciento sostiene que votaría al presidente si hubiera elecciones hoy”, detalló.
Para Zunino, esta situación responde a una fuerte división en la opinión pública. “Tenemos por lo menos dos sectores que ven la realidad de manera muy distinta: quienes creen que el presidente heredó una situación muy complicada y está tratando de resolverla, y quienes consideran que la situación era difícil pero que ahora está empeorando”, analizó.
Respecto al margen de tiempo con el que cuenta el gobierno de Javier Milei para sostener su plan económico, fue prudente: “Es la gran pregunta y nadie tiene la respuesta precisa sobre la paciencia social. En los próximos tres meses imagino un gobierno con niveles de aceptación importantes, pero si los resultados no se dan y las reformas no generan lo prometido, la realidad puede imponerse sobre las expectativas”.
El analista advirtió además sobre algunas “alarmas” en el escenario actual: el desempleo, la pérdida de poder adquisitivo y un ánimo social “bastante agitado”. “El votante oficialista ya no expresa el fervor inicial. Aparece más bien una actitud de espera: ‘lo voto y le doy tiempo’. La incógnita es hasta cuándo”, sostuvo.
En relación con la reforma laboral y el debate por la baja de la edad de imputabilidad, consideró que el gobierno fue “ágil y astuto” al impulsar iniciativas alineadas con las principales preocupaciones sociales. No obstante, puso en duda sus posibles efectos. “La promesa es que la reforma laboral genere más empleo y mejore su calidad. El problema es que la evidencia internacional muestra que la flexibilización laboral no necesariamente produce esos resultados. Puede incluso suceder lo contrario”, advirtió.
En esa línea, planteó que el oficialismo enfrenta un desafío en términos de credibilidad: “Hasta ahora se le reconocía al presidente que cumplía lo que prometía, como bajar la inflación o achicar el estado. Pero aquí se están formulando promesas muy ambiciosas, como reducir el delito o generar empleo de calidad, que no dependen solamente de una ley”.
Finalmente, Zunino concluyó que el eje central del humor social está puesto en la economía cotidiana. “Hay otras preocupaciones, como la honestidad de los dirigentes, la justicia, la educación o la salud. Pero hoy la prioridad es llegar a fin de mes. Si los salarios no mejoran, probablemente el clima social empeore. Veremos en qué dimensión y en qué tiempos”, cerró. (www.REALPOLITIK.com.ar)