La tensión entre afiliados y prestadores volvió a escena en Jujuy. Un grupo de jubilados, encabezado por Juan Carlos Mamani, mantuvo una reunión con autoridades del PAMI para plantear una serie de irregularidades que —aseguran— afectan directamente la atención médica en la provincia.
El eje del reclamo fue concreto: coseguros que oscilan entre $15.000 y $30.000, además del cobro de la orden médica, una práctica que genera indignación entre los afiliados.
Según explicó Mamani, algunos profesionales estarían cobrando sumas adicionales pese a que el afiliado ya abona su cobertura. Desde la conducción local de PAMI señalaron que la obra social está pagando a los prestadores al mismo valor que el Instituto de Seguros, aunque reconocieron que existen atrasos de hasta dos meses en las transferencias.
En el sistema de salud, los retrasos financieros suelen tener un efecto dominó: si el prestador no cobra a tiempo, traslada la presión al paciente. Y el jubilado, que vive con ingresos fijos, queda en el medio.
Otro punto sensible fue el abastecimiento en farmacias. Mamani expresó su inquietud ante un posible faltante de medicamentos, vinculado —según versiones— a demoras en los pagos a droguerías. Sin embargo, el gerente de la Cámara de Salud aseguró que PAMI está cumpliendo con los pagos.
También se puso sobre la mesa una práctica que generó malestar: se constató que algunas empresas de salud priorizan turnos para afiliados del Instituto de Seguros por sobre los afiliados de PAMI. En términos simples, no todos los carnets parecen tener el mismo peso en la fila.
Mamani remarcó que la solución no depende solo de gestiones provinciales. “La problemática es nacional”, sostuvo, al señalar que muchas de las definiciones deben llegar desde Buenos Aires, sede central del organismo.
El encuentro dejó planteadas las demandas, pero sin soluciones inmediatas. Para miles de jubilados jujeños, la discusión no es técnica ni administrativa: es la diferencia entre acceder a una consulta médica sin pagar de más o tener que elegir entre remedios y alimentos.
Cuando el sistema previsional cruje, lo hace en el mostrador de la farmacia y en la sala de espera. (www.REALPOLITIK.com.ar)