La renuncia de Alejandro Lew a la secretaría de Finanzas, detonada por una feroz interna con el economista Federico Furiase y el ala más dura del equipo de Luis “Toto” Caputo, no solo dejó al descubierto las tensiones en el corazón del ministerio de Economía de Argentina. También puso bajo la lupa el creciente poder político del propio Furiase, reflejado a través de movimientos de su entorno familiar.
Según pudo confirmar REALPOLITIK, Agostina Furiase -hermana del economista que hoy se consolida como uno de los hombres más influyentes en la estrategia financiera del gobierno libertario- se incorporó al ministerio de Seguridad entre finales del 2024 y comienzos del 2025, en calidad de auditora. Su ingreso se produjo previo a la salida de Patricia Bullrich de esa cartera, en una designación que pasó prácticamente inadvertida en el radar público y mediático.
En sus redes sociales, define su rol del siguiente modo: "Análisis legal y jurídico. Elaboración de informes. Elaboración de Indicadores de Gestión y Desempeño en el ámbito de las contrataciones públicas a nivel central y transversal entre el ministerio de Seguridad y las Fuerzas de Seguridad. Seguimientos de observaciones y acciones correctivas. Análisis legal de expedientes sobre consolidación de deuda pública, perjuicio fiscal y deudores incobrables".
La llegada de Agostina Furiase ocurre en paralelo al vertiginoso ascenso de su hermano dentro del esquema económico oficial. Federico Furiase, exdirector del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y actual figura clave en la ingeniería financiera del gobierno, quedó en el centro de la escena tras la salida de Lew, quien apenas resistió tres meses en el cargo en medio de desacuerdos sobre la estrategia para enfrentar los vencimientos de deuda en dólares.
La Política Online describió a Lew como “un jamón del medio” entre Furiase y el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, lo que terminó precipitando su salida. Pero el desembarco de su hermana en Seguridad abre interrogantes adicionales, especialmente por las presuntas inconsistencias detectadas en su trayectoria laboral.
En su perfil de LinkedIn, Agostina Furiase asegura desempeñarse como auditora del ministerio de Seguridad desde agosto de 2016, en épocas en las que Mauricio Macri ejercía la primera magistratura del país. Sin embargo, registros oficiales ubican su ingreso al estado nacional hace poco más de un año. Previamente, percibió un sueldo a través de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) durante más de siete años, mediante el controvertido convenio marco con el ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Ese esquema —basado en las leyes 23.283 y 23.412— permitía a ACARA actuar como ente cooperador de la dirección nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y de Créditos Prendarios (DNRPA), gestionando recursos, contrataciones y asistencia técnica. El sistema fue duramente cuestionado por el propio Javier Milei antes de asumir la presidencia, al considerarlo un mecanismo opaco de incorporación de personal al estado.
La contradicción adquiere mayor relevancia si se recuerda que el propio gobierno anunció en diciembre de 2024 la eliminación de más de 2.400 contratos vinculados a ACARA, a los que calificó como “irregulares” y parte de una estructura que debía ser desmantelada para reducir el gasto público y eliminar intermediaciones. Casualmente, fue la misma fecha en la que la hermana de Furiase percibió su último sueldo de la organización.
En este contexto, el ingreso de Agostina Furiase al ministerio de Seguridad, luego de haber estado vinculada a ese esquema, plantea interrogantes sobre los criterios utilizados en su designación y sobre el alcance real de la depuración prometida por la administración libertaria.

El episodio se produce en simultáneo con el fortalecimiento político de Federico Furiase, quien pasó de ser un asesor técnico a convertirse en una pieza central del dispositivo económico oficial. Su influencia quedó expuesta tras la salida de Lew, atribuida en gran medida a las diferencias sobre la gestión de la deuda en dólares, en un momento particularmente delicado para la Argentina, con el riesgo país en alza, caída de acciones y tensiones con el Fondo Monetario Internacional.
El episodio tampoco constituye la primera controversia que rodea a Federico Furiase. Su desembarco en el Banco Central, formalizado en junio de 2024, estuvo atravesado por una fuerte carga política y una evidente contradicción dentro del propio oficialismo. El economista, estrechamente vinculado a Luis Caputo y a la consultora Anker Latinoamérica, fue designado como director de la autoridad monetaria tras haber sido asesor clave en el ministerio de Economía, consolidando así su ascenso dentro del esquema libertario.

Sin embargo, su nombramiento expuso un giro significativo en la postura del presidente Javier Milei, quien tiempo atrás había sido uno de sus críticos más duros. En redes sociales, el propio mandatario había calificado a Furiase como “una máquina de decir pelotudeces”, cuestionando públicamente sus análisis y su autoridad para opinar sobre el rumbo económico. Pese a esos antecedentes, el mandatario libertario no solo avanzó con su incorporación al Banco Central, sino que lo convirtió en una pieza relevante dentro del entramado técnico que respalda la estrategia financiera oficial.
Así, mientras Federico Furiase consolida su poder en el corazón del esquema económico y se convierte en uno de los hombres de mayor confianza de Luis Caputo, el desembarco de su hermana en el ministerio de Seguridad suma un nuevo capítulo a la saga de polémicas que rodean su ascenso. Las inconsistencias entre su perfil público, los registros oficiales y su paso previo por el cuestionado entramado de ACARA abren interrogantes sobre los mecanismos de incorporación y los criterios aplicados en áreas sensibles del estado.
En un gobierno que hizo de la “depuración” y la eliminación de estructuras consideradas irregulares una de sus principales banderas, la aparición de Agostina Furiase amenaza con reavivar el debate sobre la transparencia, los vínculos y el verdadero alcance de los cambios prometidos. (www.REALPOLITIK.com.ar )