“El virus de la gripe tiene la característica que tiene gran variabilidad, con lo cual año a año nos enfrentamos a distintas modificaciones del virus que a veces tienen un salto importante en sus características como es la que ha ocurrido durante el 2025 en el hemisferio norte”, explicó Diego Litewka, al tiempo que anticipó que “esperamos que sea entonces la cepa también dominante en las próximas semanas cuando comencemos con el pico en la temporada de gripe en nuestro país”.
En ese marco, pidió no generar alarma social y contextualizó el escenario epidemiológico: “No hay que alarmarse. Básicamente lo que nosotros sabemos es que es un virus con características de mayor transmisibilidad, es decir, mayor capacidad de contagio, probablemente por lo que está descripto con una carga de síntomas que va a ser un poco más intensa de lo que conocemos, pero no especialmente que curse con mayor mortalidad”.
No obstante, advirtió que el aumento de casos puede derivar en un mayor número absoluto de complicaciones: “Si va a haber más personas enfermas, probablemente, especialmente en aquellos grupos de riesgo más susceptibles a tener complicaciones graves, el número total de pacientes con complicaciones serias sea mayor y esto va a llevar a la misma situación de todos los años, donde algunas semanas en el invierno tenemos saturados todos los servicios de salud”.
Para evitar ese escenario, el neumonólogo hizo hincapié en la vacunación temprana y destacó una diferencia clave respecto de otros años: “Básicamente lo que queremos evitar es la saturación del sistema de salud con la vacunación a tiempo. De hecho, este año, a diferencia de años anteriores, la vacuna va a estar disponible bastante antes, ya en las próximas semanas”.
Sin embargo, aclaró que el acceso inicial estará focalizado: “La vacuna disponible es para aquellas personas de riesgo, no para el público, o sea, no para las personas que no están dentro de ese grupo”.
En ese sentido, explicó por qué es fundamental no demorar la aplicación: “Entre que uno se vacuna y tiene una respuesta inmune apropiada hay una ventana de tiempo que son aproximadamente dos semanas. Cuando uno se va a vacunar cuando ya la epidemia está instalada, habitualmente es tarde”.
Por ese motivo, detalló que se priorizará al personal estratégico y a los sectores más vulnerables: “Se va a dar prioridad al personal estratégico, salud, seguridad, etcétera, y a los grupos de alto riesgo, que son básicamente los que ya conocemos, niños muy pequeños, adultos mayores, embarazadas, inmunocomprometidos, personas con enfermedades crónicas respiratorias como asma y EPOC, cardiovasculares, renales, etcétera”.
Más allá de esas prioridades, Litewka subrayó que la vacunación debería ser masiva: “Hay que transmitir un concepto importante con respecto a la vacunación antigripal, que lo ideal es que todo el mundo se vacune, aun siendo joven y sano”. Explicó que, aunque en esos casos el riesgo individual sea bajo, “estas personas si se enferman pueden contagiar a sus padres, a sus abuelos, a sus niños pequeños, a su esposa embarazada o a la persona de riesgo que a lo mejor les toca estar al lado en el colectivo”.
Además, resaltó el impacto colectivo de una alta cobertura: “Cuando aproximadamente un 70 por ciento de la población está vacunada, el virus no encuentra huéspedes susceptibles a los cuales enfermar y la transmisión viral se corta”.
Consultado sobre las comparaciones con el COVID, el especialista fue categórico al marcar las diferencias: “No es tener una pandemia como lo que vivimos en el caso del COVID, que ahí sí fue una virosis nueva lo cual no teníamos ningún tipo de memoria inmunológica para responder”. En ese sentido, remarcó que “nuestro sistema inmune no se va a encontrar totalmente desprevenido cuando tome contacto con el virus”, aunque reconoció que puede haber momentos de mayor demanda sanitaria durante el invierno.
Litewka también destacó que muchas de las conductas incorporadas durante la pandemia siguen siendo útiles: “Todo lo que aprendimos en la pandemia sirve para cualquier infección de transmisión respiratoria”. Entre las principales recomendaciones, señaló: “Si estás enfermo, quedate en tu casa, no vayas al trabajo o no mandes al nene a la escuela tosiendo o con fiebre”, y agregó que “si estás dentro de los grupos de riesgo y vas a estar en un lugar donde sabés que va a haber aglomeración de personas, ponete barbijo, eso te va a proteger”.
A eso sumó medidas básicas como “lavarse las manos frecuentemente y no llevarse las manos a la boca, a los ojos”, que consideró “altamente efectivas junto con la vacuna en prevenir la transmisión viral”.
Por último, advirtió que no solo la gripe debe estar en el centro de la atención sanitaria: “Hay otros cuadros virales respiratorios que desde el punto de vista clínico son indistinguibles muchas veces de un cuadro gripal y es el COVID que está circulando, aunque la gente ya se olvidó de eso”, además del virus sincicial respiratorio. Sobre el COVID, recordó que “la vacunación es anual” y aclaró que “no importan las dosis previas, la duración de la inmunidad no es todavía prolongada con las vacunas que están disponibles”.
En relación al acceso, llevó tranquilidad al remarcar que “la vacuna antigripal está disponible a través del Estado en lugares públicos”, que “la vacuna de COVID está ampliamente distribuida y es totalmente gratuita”, y que la vacunación sigue siendo la herramienta central para prevenir cuadros graves.
En ese sentido, cerró con un llamado claro: “Siempre hay que hacer hincapié en la necesidad de vacunarse contra influenza, pero no olvidarse que hay otras infecciones respiratorias que pueden ser graves y que son absolutamente prevenibles con vacunación”. (www.REALPOLITIK.com.ar)
COMENTÁ / VER COMENTARIOS