Un grave conflicto interno sacude a la Imprenta de la provincia de Buenos Aires, oficialmente denominada dirección provincial de Impresiones y Digitalización del Estado, en el marco de la gestión del gobernador Axel Kicillof. Según el relato que llegó a REALPOLITIK, dos trabajadores fueron acusados de hurto, sometidos a sumarios administrativos, allanados y detenidos, en un procedimiento que, aseguran, “fue una cama de acá a la China”.
De acuerdo a la reconstrucción de los hechos, el episodio se habría iniciado en noviembre, cuando dos empleados retiraron material considerado “reciclado” o en desuso: libros viejos y cartuchos de tinta que, según la versión aportada, estaban destinados a descarte. Siempre según esta versión, el propio personal interno habría autorizado el retiro.
Sin embargo, al salir del establecimiento que depende del director Milton Martinazzo, ambos fueron interceptados y acusados de sustraer material sin autorización. La maniobra, denuncian, consistió en hacerlos responsables no solo de estos elementos sino también de los constantes faltantes de stock dentro de la Imprenta.
La subsecretaria de Gestión y Empleo Público bonaerense, Paula Verónica Ferraris -área que depende de la secretaría General y tiene bajo su órbita las juntas médicas, sumarios administrativos, la junta de disciplina y el IPAP- impulsó los sumarios administrativos contra los trabajadores en el mes de noviembre.
El 22 de diciembre se produjeron allanamientos en los domicilios, uno de ellos ubicado en Ensenada, a cargo de la comisaría sexta de Tolosa, jurisdicción que corresponde a la zona de la Imprenta. Los trabajadores fueron detenidos, aunque posteriormente recuperaron la libertad.
Según la información a la que tuvo acceso este medio, en el procedimiento “no encontraron nada” vinculado a los supuestos faltantes. Incluso, el propio jefe de Depósito habría declarado que el stock no registraba diferencias.
Fuentes consultadas sostienen que la liberación se habría producido tras llamados desde áreas vinculadas a Gobernación, aunque ese extremo no pudo ser corroborado oficialmente.
Uno de los puntos más delicados del relato involucra al Sindicato Gráfico Platense, conducido por Carlos Alcobendas. Según las versiones, el gremio habría intervenido para evitar que el caso trascendiera públicamente. “Está frenado todo, no lo quieren hacer público”, señalaron las fuentes, que además afirman que la detención fue publicada en algunos medios, pero luego los artículos habría desaparecido misteriosamente.

En ese marco, sostienen que los trabajadores habrían sido utilizados como “cebos” en una investigación interna más amplia sobre supuestos robos sistemáticos dentro del organismo. “La cama está en que se venían robando todo y usaron a estos dos trabajadores de cebo”, graficó un testigo.
La hipótesis que circula entre los trabajadores de la secretaría General, que conduce Agustina Vila, es que detrás de la maniobra habría funcionarios o actores con “espalda importante” dentro de la estructura estatal, lo que explicaría la falta de avances públicos en la investigación.
Diversas fuentes describen un fuerte impacto personal y familiar en los acusados, ambos quedaron “arruinados” tras las detenciones y el proceso administrativo. Aseguran que incluso se habrían solicitado registros audiovisuales familiares en el marco de la investigación.
Por el momento, no hubo comunicación oficial por parte de la subsecretaría de Gestión y Empleo Público ni de la Imprenta bonaerense que esclarezca los alcances del sumario, el resultado del allanamiento ni la situación administrativa actual del trabajador. Más bien, todo lo contrario. (www.REALPOLITIK.com.ar)