"Es importante evaluar qué es lo que genera este tipo de discursos a nivel emocional colectivo. Hablando en lo técnico y no en lo político, hay que tener en cuenta cómo repercute en la población", inició Mariana Cerchiara.
En ese sentido, sostuvo que el estilo de Javier Milei responde a una estrategia de comunicación consolidada en el tiempo. "Hoy tiene validez un discurso que se sostiene a lo largo de los años. En el caso del presidente, se consolidó como su marca política: la intensidad, el lenguaje corporal y una activación emocional muy fuerte, incluso agresiva", explicó.
Según la especialista, esa continuidad en el modo de comunicar genera una percepción de coherencia en su electorado. "Es una marca personal sostenida en el tiempo que genera impacto y coherencia. Te puede gustar o no, pero a la hora de impactar positivamente en los votantes ha tenido resultados", señaló.
Asimismo, Cerchiara remarcó que Milei mantiene la misma lógica discursiva desde antes de llegar al poder. "Lo que se ve es que, aun con la investidura presidencial, mantiene el mismo mensaje que tenía cuando era panelista. Hay subidas y bajadas en el tono, pero el mensaje intenso se sostiene de manera sistemática", afirmó.
Para la coach ontológica, esa consistencia responde a una demanda social más profunda. "La gente busca candidatos que sostengan modelos congruentes en el tiempo. En Argentina estamos acostumbrados a dirigentes que cambian constantemente su discurso, entonces cuando alguien mantiene una misma línea se percibe como estabilidad emocional, aunque el estilo sea confrontativo", analizó.
En esa línea, consideró que el presidente logró canalizar una emoción social extendida. "Él supo representar el enojo de la gente, el hartazgo social. En esos gritos y exabruptos está representando a un sector que está cansado de todo y que muchas veces no se anima a expresarlo", indicó.
No obstante, Cerchiara advirtió sobre los riesgos de naturalizar la agresividad en la política. "No hay que naturalizar la violencia. Este análisis es técnico, para entender cómo funciona la comunicación política y cómo impacta en las emociones de la sociedad", aclaró.
Por último, la especialista señaló que el modo de comunicar también influye en la agenda pública. "Hoy lo que marca agenda muchas veces es cómo se dicen las cosas. Mantener una marca personal fuerte, con intensidad en la voz, en el cuerpo y en el mensaje, puede sostenerse en el tiempo porque la gente necesita ver coherencia para seguir creyendo", concluyó. (www.REALPOLITIK.com.ar)